Posteguillo

Aunque quería dejar pasar más tiempo desde la lectura de la serie de McCullough, lo cierto es que he leído el primero de Posteguillo. Y me ha encantado.

Si hay un hecho interesante de la Roma antigua, después de la caída de la república y más que la época imperial, ese es el enfrentamiento con Cartago. La segunda guerra púnica enfrenta a Roma con el peor enemigo que tuvo hasta ese momento, Anibal. El africano es un gigante, parco, duro, auténtico líder, genial. Posteguillo lo retrata muy bien, como hace igualmente con Publio Cornelio Escipión, protagonista de la trilogía. Buen guerrero, buen político, sensible, amante del teatro. Al final de este tomo, con 24 años, ya es general y ha conquistado Cartago Nova en Hispania.

Hay muchos momentos emocionantes, narrados con contención y sin sentimentalismos. También hay sobriedad en los innumerable actos de guerra, sin exageraciones ni innecesarios litros de sangre. Se entienden muy bien las maniobras.

En fin, que muy bien. Una sorpresa. No quiero comparar con los de McCullough, auténtica cima de la novela histórica romana, pero estos no están muy atrás de nivel. McCullough es más total, ambiciosa y gigantesca pero Posteguillo ha hecho un trabajo de primera en su estreno.

Eckermann

Eckermann (1792-1854) es un joven de humilde extracción bien dotado artísticamente e intelectualmente. Con treinta y un años, en 1823, se encuentra por primera vez con Goethe, que contaba entonces con 74 años y estaba en el apogeo de su prestigio. Pasan juntos los nueve últimos años de genio alemán y va recogiendo en unos cuadernos sus comentarios sobre arte, literatura, política, filosofía, etc.

Este es el contenido de las célebres Conversaciones con Goethe, publicadas por primera vez íntegras en castellano por El Acantilado en 2005. Quien si no iba a publicar esto. El libro es una joya y llevo cien páginas. Es para leer poco a poco y con calma. Ya les iré contando.

Hogan si que sabe

Ben Hogan es un jugador mítico de golf. No sólo un apasionado y estudioso de ese deporte sino un ganador, lo que da bastante crédito a sus teorías. En 1957 puso por escrito para la revista Sport illustrated, en una serie de artículos bellísimamente ilustrados por Tony Ravielli, lo que el consideraba los fundamentos del golf. 5 lecciones.

Su método parece fácil: si haces esto, el siguiente movimiento natural es este y luego aquel. Haz los movimientos correctos y se producirá una reacción en cadena llamada swing. Siempre las mismas cosas y el golpe será correcto, potente, seguro y, lo más importante, predecible y repetible. Siempre. Concluye: 6 meses entrenando esto y se jugará en torno a los 80 golpes.

Nada de esto es cierto, por supuesto, pero él lo explica muy bien, se centra en la clave, el swing, y sabe de qué está hablando. Es un libro breve y claro, muy útil si dedicas además al golf las miles de horas que le dedicó Hogan. Así, sí.