Corín Tellado

Ha fallecido Corín Tellado y me ha pillado con la guardia baja, en busca de cosas breves y sencillas que no me distraigan de Roma, S. I adC. He cogido uno de sus libros de la BP, procurando poner encima otros al salir.

El y ella: tú y yo nos amamos como sólo ocurre una vez cada 1000 (ó 2000) generaciones. Antonio y Cleopatra, Romeo y Julieta, la pareja de Titanic y nosotros. Si ahora nos estamos separando, ¿hay algo que lo explique?¿quizás un secreto?
Los padres y amigos de él y ella: él y ella se aman como sólo ocurre….etc.
Al final se cuentan el pastel y todo resuelto.

Es atroz. Cursi, artificial, rebuscada, diálogos deplorables, argumento archiprevisible (desde la tercera página). Le da una paliza al castellano, lo destroza, es descuidada y chapucera: tiempos verbales inadecuados, fallos en uso de pronombres, preposiciones mal escogidas…no supera en nivel de redacción esperable desde los doce años. En fin, un suplicio, a pesar de mis escasas (e incluso caritativas) expectativas. Parece que escribió estas historias a cientos y las vendió por millones. Dicen que consoló a un país destrozado por la guerra y deseoso de ilusiones. ¿Va en serio?

Frivolidad

Una frivolidad para sacar un poco la cabeza de Roma: voy a la Biblioteca Pública y no miro las listas excel que tengo en el teléfono. Busco sólo libros finos, de editoriales solventes, y que estén en las dos primeras baldas superiores (para no agacharme). Enseguida doy con cuatro cosas:

El silencio de los dos (Corín Tellado). Sí, han leído bien.
Dibujos animados (Romeo, Anagrama). Curiosidad por ver sus ficciones.
Turno de noche (episodio 14 y último de Brigada Central de Juan Madrid). Me entretienen. Es díficil encontrar argumentos para no recomendarlos tras haber leído 14 episodios de 150 págs. Pero aún así no los recomiendo.
El día de la lechuza (Sciascia, Tusquets). Calidad.

A veces me gusta hacer esto, coger libros al tuntún (más o menos).

El personaje principal

Hablemos ahora (y será nuestro último asunto) sobre esa convicción que exigen tanto la prosa como la poesía. En el caso de una novela, por ejemplo (¿y por qué no podríamos hablar de novela cuando hablamos de poesía?), nuestro convencimiento radica en que creamos en el personaje principal. Si nos resulta creíble, todo va bien.

Borges. Arte poética, seis conferencias (1968)