Leer o no leer

En el año 1998 vivía en el Colegio Mayor Albayzín, entre otros con Javier García-Valiño, profesor de filosofía de enseñanza media. Invitamos a una tertulia a su hermano Ignacio, escritor. Hasta hoy no me han interesado especialmente sus libros: “Una cosa es el silencio” me pareció un poco delirante y aburrido y “Las dos muertes de Sócrates”, algo más entretenido y ambicioso, fallaba por su trampa y su morbo.

Sí recuerdo en cambio de ese rato con él la lúcida respuesta que dio a un residente a la pregunta “¿qué le dirías a una persona a la que no le gusta leer?” García-Valiño no se entretuvo en disquisiciones (vivir otras vidas, habitar otros mundos, entretenerse, aprender, enriquecer la inteligencia, adquirir la expresión, etc, etc). “¿Que qué le diría?, pues !que se j…¡”.

Yo no hubiera podido expresarlo mejor con tres palabras ((con perdón)).

Letraheridos

He comentado con frecuencia con amigos lectores la ansiedad que padecemos, a veces sin alegría y sin esperanza de curación. Todo lo más podemos controlarla. Creo que ahora tengo bastante las riendas, aunque no siempre ha sido así. Sigo rescatando cosas de la época de mi vida en que no tenía blog, es decir, hasta hace una semana, y aquí tienen un ejemplo, bastante real, de lo que digo.

¿Se ven retratados?