En 2011 se ha publicado la última novela de Fred Vargas y, a la vez, se ha traducido por primera vez una de las primeras, de 1999. En los Alpes comienzan a aparecer ovejas con la garganta destrozada. Por medio andan un naturalista canadiense experto en osos y lobos, Camille, antigua novia de Adamsberg y un cortejo de personajes vargasianos (singulares e irrepetibles). Nuestro inspector se interesa desde París por el asunto.
Como en La tercera virgen, Vargas vuelve a flitrear con las leyendas. Sean aparecidos o licántropos, la francesa tontea con lo irracional de un modo envolvente e irresistible, sin romper nunca el pacto de realismo indispensable en el género, si es que sus libros tienen alguno. En esta historia conocemos aún un poco mejor el carácter de Adamsberg, su legendaria indolencia y su modo tan personal de llevar las cosas y sus relaciones con las personas. Es un personaje muy atractivo.
A su lado, Camille, que lee continuamente un Catálogo profesional de herramientas para tener algo seguro a lo que agarrarse en un mundo de confusos sentimientos y realidades precarias; Soliman, que no renuncia a sus raíces africanas y recurre al Diccionario para explicar el mundo y expresarse; el Veloso, un anciano sentencioso que siempre vigila; y un final muy sorprendente.
Tomo nota, gracias por al sugerencia. Si no la has leído, prueba con Ben Pastor.
Después de leer esta reseña, me quedé con ganas, y cayó en mis manos «El ejército furioso». Realmente magnífico. Pero después he leído «La primavera del comisario Ricciardi», de Maurizzio de Giovanni, ¡y me ha parecido mejor! Ambientada en la Nápoles del Duce. Seguimos con la novela negra europea. Lo voy a recomendar a todo el mundo.