La costumbre de vivir. Memorias de Caballero-Bonald

CABALLERO_BONALD_CostumbreSegundo tomo de las memorias de Caballero Bonald. Tiempo de guerras perdidas (1995, 350 págs) cubría desde 1926 hasta 1954, hasta sus 28 años. La costumbre de vivir (2001, 650 págs) llega hasta la muerte de Franco. No sabemos si habrá un tercero.

El propio CB dice que “no se trata de una autobiografía sino de un texto literario en el que se consignan, por un azaroso método selectivo, una serie de hechos provistos de su real o verosímil conexión con ciertos pasajes novelados de mi historia personal”. He seleccionado este pasaje para que se familiaricen con su modo de decir las cosas, no para desanimarles.

El libro es largo y hay que tener interés. No hay una sola frase descuidada. Sus ejes vitales son la literatura, la política (de izquierdas), la noche y el alcohol, los nubarrones depresivos, el flamenco, el mundo editorial, bares y prostíbulos y muchos amigos, mayoritariamente del mundillo del libro.

Sus opiniones de libros y autores tienen bastante interés, sus retratos son certeros. Generoso con los que respeta (Cela, Barral, Gil de Biedma) y contundente con lo que no (“Se decía poeta, y lo era en la línea de los almacenistas de charcuterías líricas, amén de un parlanchín de mucha hojarasca”).

CB es un maestro….de la literatura. No busquen nada más. Con esta premisa, con algún conocimiento de nuestra literatura de los 50 y con no poco tiempo por delante, este es un buen libro que no les defraudará.

Feliz Navidad 2014

untitledQuiero felicitarles este año la Navidad recomendándoles este belén de Enrique Monasterio. El autor se mete en el momento y sueña historias para sus protagonistas. Es un libro delicioso e inspirador que cada uno puede completar con más cuentos, si la imaginación nos da para ello.

Nos haremos amigos para siempre de la estrella Oriente, y de Zabulón el pastorcillo tonto, del borrico Moreno y de la lavandera Salomé (para ella yo sé en quien se inspira el autor y esto me hace agradecerle más su trabajo). Su belén tiene también figuras rotas y torcidas, y sufrimos por ellas, y momentos bellísimos como la coronación de la Señora. A mi esta vez me ha parecido de las mejores la historia de Simeón.

La Navidad es algo precioso y los hombres sólo podemos acercarnos de puntillas al misterio e intentar comprender algo. Los que llegan más lejos son los hombres-niño. Este breve librito es una manera de hacerlo con gran belleza y gran verdad.

Mis mejores deseos para todos los lectores de Pasen y lean.

Una pena en observación. C. S. Lewis

LEWIS_Una pena en observaciónA Lewis le llegó el amor siendo maduro y el cáncer de Joy hizo que durara poco. Toda la lucidez y la batería de argumentos que exhibe en El problema de dolor se van al garete cuando muere su mujer.

“Si me han derribado la casa de un manotazo es porque se trataba de un castillo de naipes”. No llega a dudar de Dios pero se pregunta ¿cómo es Dios realmente? ¿dónde está ahora? ¿es bueno? Está tan abrumado por los sentimientos que no puede pensar. Este librito contiene las notas con la que intenta hacer frente a su hundimiento.

La pena (y la desidia que le acompaña) ¿es miedo, es suspense, es expectativa? “La vida se juega con dinero, no con fichas o calderilla”. Está aplastado pero no quiere dejarse llevar por la autocompasión. Es interesante contrastar todo lo que se dice aquí con lo que enunció antes en su libro citado.

Dice cosas muy bonitas sobre el amor:

Este es uno de los milagros del amor; que consigue dar a la pareja —pero quizá más aún a la mujer— el poder de penetrar en sus propios engaños, y a pesar de todo no vivir desengañada. Tener una visión un poco parecida a la de Dios. El amor de Dios y su sabiduría no se diferencian entre sí ni de Él mismo. Casi podríamos decir que ve porque ama, y por lo tanto que ama, a pesar de que ve.

En una ocasión, cuando ya se acercaba su final, le dije: «Si puedes, si te dejan, ven junto a mí cuando yo también esté en mi lecho de muerte.» «¿Dejarme? —me contestó—. Trabajo le va a costar al Cielo retenerme. Y en cuanto al Infierno, lo rompería en pedazos.»

Si no han visto la preciosa película de Attenborough (Tierras de penumbra, 1993) no dejen de hacerlo. El dolor como el megáfono de Dios contra un mundo sordo, el dolor de ahora como parte de la felicidad futura. Una norteamericana como un soplo de alegría y espontaneidad en un mundo académico masculino estricto e hiperformal. Nieblas y coros de gregoriano. Los dos actores principales estupendos.