Delibes. Pegar la hebra

DELIBES_HebraEn contra de lo que pueda parecer, tengo una biblioteca (de papel) reducidísima. Son circunstancias. Entre ese puñado de libros están los tomos de Obras Completas de Delibes, siete, que sacó hace unos años el Círculo de Lectores. Estupenda edición. Mi propósito es releer sus 20 novelas, o la gran mayoría de ellas al menos. Los libros de caza me superan un poco. Este verano he empezado con el tomo memorialístico y con sus libros periodísticos. No tienen desperdicio.

Pegar la hebra (1990), el tercero de sus cuatro principales recopilaciones de artículos, reúne una treintena de piezas sobre sus temas de siempre: naturaleza y caza, periodismo, libros, amigos, cine, la vida misma, fútbol, recuerdos. Las personas que nos rodean, nuestros intereses y el valor que damos a cada cosa, son algo que nos retrata. En estos textos vemos otra vez al escritor de magnífica pluma y vigorosa argumentación, pero sobre todo a la persona. He disfrutado mucho con esta lectura, casi tanto como, en otro tiempo, con la de la mayoría de sus novelas.

Advierto que los responsables de esta edición han optado por ordenar los artículos por temas, no por recopilaciones publicadas. A mi me ha parecido más entretenido y variado leerlos como los agrupó el autor. Solo así por ejemplo, en mi caso, podría hacer pasar los de asuntos que me interesan muy poco (caza, naturaleza, fútbol).

Mary Ann Clark. Un biblioteca de verano

CLARK_BibliotecaBreve libro de memorias de la escritora norteamericana Mary Ann Clark (1928-1996). Nos situamos en 1946. Sus padres han muerto en un bombardeo en la 2ªGM y ella se recupera en Francia, en la casa de un tío muy querido, también recientemente fallecido. Allí, durante un verano, organiza un sistema de préstamo de libros. Más tarde conoce al que será su marido.

La educación recibida de su tío, en la que es básica el amor a los libros, le permite calmarse poco a poco del dolor de la pérdida. El arte de la conversación, no guardar rencor, aceptar las propias limitaciones, alimentar el carácter con lo que nos hace felices, serán sus inspiraciones en ese momento negro de su vida.

Clark se muestra una excelente lectora que sabe dialogar con sus autores favoritos. “No podía separar los libros de mi vida verdadera. Los libros eran la vida”. Hazlitt, los moralistas franceses, Dickens y otros escritores son tan reales en su vida como las personas de carne y hueso con las que se relaciona. Un libro sencillo, sobrio e íntimo que nos anima a leer mejor.

Chandler. Adiós, pequeña

CHANDLEREn Adiós, pequeña un tipo gigantesco sale de la cárcel y busca a su antiguo amor y a quien le denunció. Al mismo tiempo, un gigoló estafador es asesinado mientras se dispone a recuperar un collar de jade. Marlowe de por medio en dos casos que terminan siendo uno.

Nuestro detective es el de siempre: su pipa, su botella, sus flirteos, su cabezonería y su intuición. Y su lengua. Esta novela, más que otras suyas, es de una esgrima verbal agotadora. En la novela hay mucha gente a la que molestan los chistes continuos de Marlowe, que terminan por hacerse cargantes al lector más entregado.

Joyas, drogas, whisky, estafas, asesinatos, corrupción policial. Se me ha hecho pesada. A la mitad mi principal interés era que terminara de una vez. Muy por debajo de El sueño eterno y de El largo adiós. Va a resultar que su calidad no es tan constante como ocurre, por ejemplo, en Hammett.