Hosseini, segunda parte

Imaginen todo lo peor que pueda sucederle a una mujer…

¿Lo han hecho?

Bueno, pues no se acercan, ni de lejos, a todo lo que les ocurre a las protagonistas de la segunda novela de Hosseini. Ni de lejos.

No ser reconocida por su padre, abusos, torturas, cárcel, ejecución, palizas, vivir sin amor, muertes de seres cercanos, sin presente, sin futuro,… Terrible. Estás empezando a compadecerte por algo y ya les ha ocurrido algo peor. Una orgía de sufrimiento.

Bienvenidos a Afganistán. Al que se cuenta en esta novela al menos. La historia va desde 1963 hasta nuestros días. Hazaras, pastunes, uzbekos y takiyos bajo los comunistas, los muyahidines y los talibanes en una auténtica competición de horrores.

La mujer oprimida por el miedo, el Corán, la sharia, el burka o el marido. La educación -naturalmente, prohibida- única salida que se apunta. Ordenes y exigencias caen sobre sus vidas a todas horas. Como misiles. Resistir es lo único que deben aprender para sobrevivir.

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Un libro al mes

Los jugadores de la selección de fútbol de Costa Rica tendrán que leer un libro al mes. Es un plan de formación impuesto por los entrenadores y cuerpo técnico. Tendrán que dejar por unas horas el iPod y la Playstation en sus descansos y comentar entre ellos las impresiones de las lecturas propuestas.

Genial.

[Fuente: Revista Nuestro tiempo, septiembre 2008]

Más sobre David Foster Wallace

Leo en El País la necrológica que le dedica Eduardo Lago, director del Instituto Cervantes de Nueva York. Habla de la fuerza incendiaria de su lenguaje y la radicalidad de sus planteamientos literarios.

Opina que el consenso, sobre todo entre los escritores, es que La broma infinita se trata de la novela más audaz e innovadora escrita en Estados Unidos en la década final del siglo XX.

De una entrevista que le hizo Lago, me quedo con dos párrafos:

«Desde un punto de vista materialista», declaró entonces el autor, «los Estados Unidos son un buen lugar para vivir. La economía es muy potente, y el país nada en la abundancia. Y sin embargo, a pesar de todo eso, entre la gente de mi edad, incluso los que pertenecemos a una clase acomodada que no ha sido víctima de ningún tipo de discriminación, hay una sensación de malestar, una tristeza y una desconexión muy profundas. Sobre nosotros sigue pesando la sombra de episodios históricos recientes, como Vietnam o el Watergate y ahora, el desastre que se avecina con la matanza que está a punto de comenzar en Irak»

Campeón del experimentalismo, siempre tuvo claro que no podía quedarse en un mero juego de artificio realizado en el vacío: «Lo esencial es la emoción. La escritura tiene que estar viva, y aunque no sé cómo explicarlo, se trata de algo muy sencillo: desde los griegos, la buena literatura te hace sentir un nudo en la boca del estómago. Lo demás no sirve para nada».