Adiós a David Foster Wallace

Desde hace años me rondaban la cabeza Pynchon y Delillo. Como saben, la literatura USA es la que más sigo. Estos escritores en concreto, ya talluditos, tienen un prestigio especial entre sus colegas. Son duros y difíciles de leer y de entender. Son otra cosa. Se les califica como posmodernos.

En estas oigo hablar de David Foster Wallace, una promesa que sitúan en esa misma esfera. No muy seguro de que me fueran a gustar los primeros, o de poder con ellos, es lo mismo, me lancé a por DFW y leí Algo supuestamente divertido que nunca volveremos a hacer.

Fue para mi la experiencia literaria más cercana a una revelación que he tenido. Al menos que recuerde ahora. ¡Por fin me encuentro con un genio vivo! pensé. No sólo un escritor bueno o de talento. Una prosa visual y exuberante, llena de juegos, insolencia, sorpresas, frescura, diversión ¡Si era capaz de hacer eso con reportajes periodísticos y ensayos, qué no haría cuando su imaginación estuviera libre por completo de la realidad y el discurso lógico!

Continuar leyendo «Adiós a David Foster Wallace»

Es incorrecto


Fiable
. Sólo las personas son fiables; las cosas son seguras. No debe escribirse, por ejemplo: esta caja fuerte es muy fiable.

Ganar de. Este verbo no tiene tal régimen preposicional. Se gana a, con, en, para, por. . . , pero nunca de.

Gente. Significa «pluralidad de personas»; es un nombre colectivo. Resulta extraño leer frases como: «un grupo de gente se concentró a las puertas del Ministerio», o «fulano es buena gente».

Hacer mención a. Lo correcto es hacer mención de.

Hincapié (hacer). No deberá emplearse la expresión redundante hacer especial hincapié.

Incautar. No existe. Lo correcto es el verbo pronominal incautarse, que siempre debe ir acompañado de la preposición de. Su significado es «tomar posesión un tribunal, u otra autoridad competente, de dinero o bienes de otra clase».

[fuente: selección y reordenación propias a partir del Libro de estilo de ABC]

Hábitos de escritores

Escribo de mañana. Es cuando me dan ganas de escribir. Y normalmente eso va de las 8 hasta el mediodía o la tarde. Es cuando me siento mejor. Me levanto temprano y no hay ninguna preocupación en mi cabeza. Ese horario es un tiempo en el que realmente no tengo nada que hacer. Luego del desayuno, puedo sentarme y escribir tranquilo. Eso ocurre en cualquier día normal, cuando nada lo interrumpe. Pero el mundo no se detiene por mí, ni por ningún escritor. Y si tengo un proyecto en mente, ése es el momento para hacerlo.

Así dice escribir Stephen King. Estos son los hábitos de uno de los escritores más prolíficos (y millonarios) de nuestro tiempo.

Pero hay otras rutinas posibles. Al parecer, Agatha Christie tomaba como escritorio un lugar muy particular de la casa: componía sus policiales metida en su bañera. Gran parte de las andanzas de Miss Marple y de Hercules Poirot fueron ideadas allí, mientras se daba un baño de inmersión y devoraba una a una media docena de manzanas verdes.

Continuar leyendo «Hábitos de escritores»