Desde hace años me rondaban la cabeza Pynchon y Delillo. Como saben, la literatura USA es la que más sigo. Estos escritores en concreto, ya talluditos, tienen un prestigio especial entre sus colegas. Son duros y difíciles de leer y de entender. Son otra cosa. Se les califica como posmodernos.
En estas oigo hablar de David Foster Wallace, una promesa que sitúan en esa misma esfera. No muy seguro de que me fueran a gustar los primeros, o de poder con ellos, es lo mismo, me lancé a por DFW y leí Algo supuestamente divertido que nunca volveremos a hacer.
Fue para mi la experiencia literaria más cercana a una revelación que he tenido. Al menos que recuerde ahora. ¡Por fin me encuentro con un genio vivo! pensé. No sólo un escritor bueno o de talento. Una prosa visual y exuberante, llena de juegos, insolencia, sorpresas, frescura, diversión ¡Si era capaz de hacer eso con reportajes periodísticos y ensayos, qué no haría cuando su imaginación estuviera libre por completo de la realidad y el discurso lógico!

