Más listas

Quería «rescatar» estas sugerencias que hizo María recientemente en un comentario en este blog:

Ahí van mis recomendaciones para este verano:

PARA PENSAR
Sobre el terrorismo en el País Vasco: Fernando Arámburu, Los peces de la amargura
Sobre la fe: Alessandra Borghese, Con ojos nuevos
Sobre la vejez y la mujer: Doris Lessing, Diario de una buena vecina

PARA REÍR
Un inglés en las Alpujarras: Chris Estewart, Entre limones
También humor inglés entre fogones: Julian Barnes, El perfeccionista en la cocina

PARA CONOCER BIOGRAFÍAS DE GENTE ANODINA
Un dentista y su mujer: Vikam Seth, Dos vidas
Una abuela siberiana: Stephanie Williams, La historia de Olga

PARA NO DORMIR DE LA INTRIGA
Literatura americana de piscina: Jeffrey Archer, La falsificación
Desasosiego nórdico: Henning Mankell, La quinta mujer

PARA EVADIRSE: AMOR Y LUJO
Italianos en el Nueva York de los 50: Adriana Trigiani, Lucía, lucía
La cenicienta centroeuropea: Eva Ibbotson, El destino de una condesa

PARA DECIR “YO TAMBIÉN LO HE LEÍDO”
Khale Hosseini, Cometas en el cielo,
John Boyne, El niño con el pijama de rayas

PARA VIVIR TREPIDANTES AVENTURAS
Una española: Asensi, Matilde: El origen perdido
Un clásico: Henry Rider Haggard, Las minas del rey Salomón

PARA TENER MUCHO MUCHO TIEMPO: NOVELA HISTÓRICA
La historia de Italia: Eugenio Corti, El caballo Rojo (1080 págs)
La historia de Irlanda en dos tomos:
Edward RUTHERFURD, Príncipes de Irlanda (794 págs) y
Rebeldes de Irlanda (892 págs).

Primer cumpleaños

Hoy hace un año que empecé este blog y esta es la entrada 600. Queda lejos aquella primera entrada. Estoy contento con el formato flexible de esta herramienta y creo que seguiré adelante con él.

Al principio hablaba de muchas cosas que me gustan y poco a poco se ha ido decantando hacia mi afición principal, los libros. Pienso que es mejor centrar este tipo de sitios en algún tema, así el que acude sabe qué va a encontrar.

En estos meses he contactado con muchas personas a través del blog: editoriales que me invitan a una fiesta, personas que quieren enviarme un libro suyo para que lo comente, el escritor (José) Javier Cercas (Mena) con ganas de arreglar las confusiones inevitables que se producen, amigos a los que no veía hacía años y, por supuesto, todos los comentarios (casi 600 también) de los lectores del blog que tienen la amabilidad de completarlo y enriquecerlo. A los seis meses preparé estas estadísticas. Ahora no vuelvo a hacerlo porque me supera un poco esta parte del mundillo bloguero. Ahora, y con eso basta, este blog recibe una media de unas cien visitas al día, más o menos.

Muchas gracias, sinceramente, por vuestras visitas y aportaciones. Todas las sugerencias para mejorar este espacio de lecturas son bien recibidas.

Una página de buena prosa (según Cheever)

El 27 de abril de 1982, Cheever recibe la National Medal for Literature (y la cantidad de 15.000 dólares) en el Carnegie Hall de Nueva York. William Styron fue el encargado de presentarlo y, al ver Cheever las páginas que el autor de La decisión de Sofia tenía preparadas, le dijo: «¿Vas a leer todo eso? Ah, Bill, limítate a decir que soy muy bajito.» Sobre el escenario, mientras Cheever, entre avergonzado y conmovido se tapaba los oídos, Styron comparó al escritor con Hawthorne y con Chéjovy con Mozart.

Cuando llegó el turno de Cheever, el público se conmovió ante su aspecto enfermizo. Estaba calvo por el tratamiento contra el cáncer y se apoyaba en un bastón; pero su voz era fuerte y joven:

«Una página de buena prosa es aquella donde uno puede oír la lluvia. Una página de buena prosa es aquella donde escuchamos el rugido de una batalla. Una página de buena prosa tiene el poder de hacernos reír. Una página de buena prosa me parece a mí el diálogo más serio que pueden llegar a tener las personas bien informadas e inteligentes a la hora de mantener ardiendo pacíficamente los fuegos de este planeta.» Y concluyó con la definición de literatura, su favorita, que alguna vez propuso Jean Cocteau: «La literatura es una forma de la memoria que no recordamos».

[tomado de una nota de Rodrigo Fresán en los Diarios de Cheever]