Contar historias

«Contamos historias porque, al fin y al cabo, las vidas humanas necesitan y merecen contarse. Esta observación adquiere toda su fuerza cuando evocamos la necesidad de salvar la historia de los vencidos y de los perdedores».

Esta cita de Ricoeur la he tomado de esta entrada de la página de Luis Daniel González que remite, a su vez, a otras entradas de Bienvenidos a la fiesta sobre la misma cuestión.

La visita al maestro

A quienes hayan leído Sale el espectro, que ya comenté en una entrada, pueden interesarles los detalles de la visita de Zuckerman a Leonoff, que se cuentan en este otro libro. Muy anterior.

Es una novela sobre la vida de los escritores. O mejor, sobre la no-vida, sobre aquello a lo que renuncian para consagrarse a su imaginación. Viven pobremente en la realidad para gozar de una existencia rica en su mente.

Los escritores buenos suelen ser meticulosos y exigentes. Y también vanidosos.

Esto es Roth, y es Zuckerman, por tanto se abordan, además de la cuestión de la literatura, el sexo, los judíos y la familia.

Hay una reinterpretación cruel de la historia de Ana Frank, que en realidad seguiría viva pero que se mantiene en secreto para seguir alimentando la autolástima judía.