Una pena en observación. C. S. Lewis

LEWIS_Una pena en observaciónA Lewis le llegó el amor siendo maduro y el cáncer de Joy hizo que durara poco. Toda la lucidez y la batería de argumentos que exhibe en El problema de dolor se van al garete cuando muere su mujer.

“Si me han derribado la casa de un manotazo es porque se trataba de un castillo de naipes”. No llega a dudar de Dios pero se pregunta ¿cómo es Dios realmente? ¿dónde está ahora? ¿es bueno? Está tan abrumado por los sentimientos que no puede pensar. Este librito contiene las notas con la que intenta hacer frente a su hundimiento.

La pena (y la desidia que le acompaña) ¿es miedo, es suspense, es expectativa? “La vida se juega con dinero, no con fichas o calderilla”. Está aplastado pero no quiere dejarse llevar por la autocompasión. Es interesante contrastar todo lo que se dice aquí con lo que enunció antes en su libro citado.

Dice cosas muy bonitas sobre el amor:

Este es uno de los milagros del amor; que consigue dar a la pareja —pero quizá más aún a la mujer— el poder de penetrar en sus propios engaños, y a pesar de todo no vivir desengañada. Tener una visión un poco parecida a la de Dios. El amor de Dios y su sabiduría no se diferencian entre sí ni de Él mismo. Casi podríamos decir que ve porque ama, y por lo tanto que ama, a pesar de que ve.

En una ocasión, cuando ya se acercaba su final, le dije: «Si puedes, si te dejan, ven junto a mí cuando yo también esté en mi lecho de muerte.» «¿Dejarme? —me contestó—. Trabajo le va a costar al Cielo retenerme. Y en cuanto al Infierno, lo rompería en pedazos.»

Si no han visto la preciosa película de Attenborough (Tierras de penumbra, 1993) no dejen de hacerlo. El dolor como el megáfono de Dios contra un mundo sordo, el dolor de ahora como parte de la felicidad futura. Una norteamericana como un soplo de alegría y espontaneidad en un mundo académico masculino estricto e hiperformal. Nieblas y coros de gregoriano. Los dos actores principales estupendos.

Historias de la Alcarama. Abel Hernández

HERNANDEZ_AlcaramaRecuerdos del veterano escritor y periodista (Soria, 1937). Un tiempo, su infancia y un lugar, Sarnago, un pueblo hoy abandonado de la sierra de Alcarama, al norte de Soria.

Otra época y otros valores. Sin luz ni agua corriente, hambre y pobreza, escasa higiene. Posguerra española llena de penuria y de miedo. El campo, la vida sencilla, refranes, la caza, las tertulias, las fiestas del pueblo. Gente delgada y dura. Historias, leyendas, anécdotas, paseos por lugares cercanos. El 29 de abril de 1979 murió la última persona que vivía en el pueblo. Un libro sobrio y sabio escrito con amor.

Hernández publicó este libro en 2008, concebido como un conjunto de cartas memorialísticas que escribe a su hija Sara. Después han salido dos libros más de similar factura (El caballo de cartón y El canto del cuco).

Llama la atención el vocabulario. Un ejemplo:

En el corral ha crecido un frondoso sáuco donde estuvo el ciemo. No sabes, Sara, como disfrutábamos cada semana con la hornada. Las crujientes y olorosas hogazas, los bollos preñados para la merienda con un torrezno y un chorizo dentro, el pan cenceño dividido en cuadraditos…

Pizzolatto. Galveston

PIZZOLATTO_GalvestonPizzolatto ha escrito y producido para HBO True Detective, una de las series televisivas del año. Una historia criminal literaria y simbólica de ritmo lento con una estética deslumbrante, una intriga absorbente y, sobre todo, con soberbias interpretaciones. Varios años antes publicó su primera novela que ahora ha elegido Salamandra para inaugurar su colección de novela negra.

Roy Cady es un recaudador, un matón a sueldo de cuarenta años al que su propio jefe tiende una trampa mortal para deshacerse de él. Ese mismo día había sabido que tenía cáncer. Huye con Rocky, una prostituta joven que pasaba por allí y con la hija de ésta. El comienzo es explosivo, la parte central lenta y en dos tiempos (el mencionado y el presente desde el que se narra, veinte años más tarde) y el final conseguido. La ambientación es muy similar a la de True Detective: un sur norteamericano white trash, esto es, garitos y caravanas, blancos gordos y pobres, delincuentes palurdos y adolescentes aburridos que se deslizan hacia la droga y la prostitución.

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