Giordano

Libro de moda.

La soledad de los números primos cuenta la historia de amor entre Alice y Mattia. Los dos arrastran problemas graves desde la infancia y parecen destinados a entenderse. Todo dependerá de tomar las decisiones adecuadas cuando se presente el momento. Las decisiones se toman en unos segundos y sus consecuencias duran el resto de la vida.

Todo bastante trágico. Muchos personajes de esta historia prueban cosas, ponen toda la carne en el asador sin estar muy seguros y sufren. Se habla de muchos errores en este libro, pero se recogen honestamente las consecuencias.

Anorexia, homosexualidad, automutilación, adolescentes desfasadas. Contiene algunos detalles de sexualidad explícita.

No lo pongan en su lista de lecturas prioritarias.

Bayta Gur

Siruela tiene entre sus filas a otra mujer proveniente del ámbito universitario que escribe novela policiaca: la judía Batya Gur. Ha escrito (al menos) cinco casos del inspector Michael Ohayon. He leído el primero, El asesinato del sábado por la mañana (subtitulada: un caso psicoanalítico).

Lo novedoso:
– Todo pasa en Jerusalén y entre judíos.
– No es una historia entre criminales, sino entre médicos psicoanalistas.
– Una historia de investigación tranquila y bastante educada. No hay sangre (sólo un poquito, al principio, antes de que empiece la historia), ni tacos, ni ritmo trepidante.

Es más novela «de caso», de enigma, que negra. Aunque hay cierta carga social en la denuncia de cómo manejan los judíos el tinglado con los palestinos. Ohayon es historiador, concienzudo, naturalmente divorciado, excepcionalmente no bebedor, para variar un poco.

Casi llega al notable, a falta de un poco más de mordiente. Le pondremos un bien alto.

(Nota para los que siempre preguntan por el argumento: una psicoanalista prestigiosa aparece asesinada momentos antes de impartir una conferencia. Todo apunta a que lo que iba a decir iba a molestar a alguno de sus compañeros oyentes).

El padre de la crítica

Más pistas de Gómez Dávila útiles a la hora de juzgar un libro:

Sólo los personajes de novelas mediocres resuelven sus problemas.
El mal humor es el padre de la crítica literaria; la admiración no es más que la madrina.
En el artista subalterno el estilo precede la obra.