Askildsen

Veo que se siguen publicando en España libros de este autor. Yo lo leí un poco en 2006 y le veo cosas interesantes. Desde luego el estilo. Pero por una cosa o por otra no he vuelto a cogerlo.

Leí Los perros de Tesalónica y Ultimas notas de Thomas F. Para la humanidad.

Askildsen (Noruega, 1929) seguramente opina, como uno de sus personajes, que “ya hay demasiadas palabras en circulación por el mundo”, y por eso escribe libros muy cortos de relatos muy breves. Los que se han publicado hasta ahora en España han llamado la atención, y en poco tiempo lo han convertido en una especie de escritor de culto, a la altura de sus compatriotas Ibsen y Hamsun. Enseguida han aparecido las comparaciones con Hemingway y Carver, con Kafka y con Camus. De los primeros hereda la naturalidad, la atención a lo cotidiano, el estilo directo y fresco, de los segundos la visión pesimista de una condición humana condenada a la soledad, la insolidaridad y el vacío.

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Los girasoles ciegos

De los cuatro relatos que componen Los girasoles ciegos (Alberto Méndez, 2004), se ha elegido para la película el más desagradable y tendencioso de ellos. Son las cosas de los extraños matrimonios cine-literatura. No he visto la película ni creo que la vea, por lo que sé de ella. Ahora bien, el libro es destacable en su conjunto.

Alberto Méndez nació en Madrid en 1941 y falleció a finales del 2004. Fue niño de posguerra, militante comunista, traductor y agente activo del mundo editorial. Este es su único libro de ficción publicado y ganó con él en 2005, póstumamente, nada menos que los prestigiosos premios de la Crítica (en abril) y el Nacional de Narrativa (en octubre). Se trata de cuatro relatos independientes pero con una unidad de sentido por estar basados en unos mismos hechos (la derrota) y un mismo ambiente (la guerra civil española).

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Favoritos de la Fortuna

He terminado el tercer volumen. Aunque el proyecto es largo, veo claro que conviene leerlo seguido para no perderse. Hay que meterse en ese mundo para captar su coherencia. Se parece al nuestro en bastantes aspectos pero hay cosas muy diferentes.

Se presta atención a nuevos detalles: el mundo religioso tan particular de los romanos, el desarrollo de las causas judiciales y, por fin, los juegos y los gladiadores. En algún momento he pensado que hay tanto detalle en estos libros que pierdes un poco el conjunto. Lo tengo menos claro ahora en el momento de escribirlo.

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