Nueva novela de Calderón

Un macabro experimento lleva a Rodrigo a planear y cometer seis asesinatos en doce meses. No hay motivo particular detrás de ninguno de ellos, sólo la curiosidad científica, una especie de misión, de probar que pueden cometerse sin perder por ello la cordura. El doctor Wilson, psiquiatra, supervisa la evolución psicológica de su paciente. La jueza McHor y el policía Iturri, personajes de otras novelas de Calderón, entran en escena antes del sexto asesinato. Al mismo tiempo, una grave crisis personal pondrá a prueba el tesón de la voluntariosa magistrada.

La novela narra los seis capítulos de la odisea psicópata de Rodrigo, escenarios, modus, víctima y firma, separados por las correspondientes entrevistas con Wilson. Compulsión, inteligencia y rito, en busca de los efectos de la adicción a la sangre. Las indagaciones de los oponentes dan pie a la autora para reflejar muchos aspectos de teoría criminal y de práctica psiquiátrica. Mal y psique.

El conjunto resulta algo extenso, repetitivo y previsible, pero es entretenido si no se buscan grandes emociones. Debo decir también que el tema de las personalidades disociadas ha sido tocado antes por Fred Vargas en La tercera virgen. Otra cosa.

Posteguillo

Aunque quería dejar pasar más tiempo desde la lectura de la serie de McCullough, lo cierto es que he leído el primero de Posteguillo. Y me ha encantado.

Si hay un hecho interesante de la Roma antigua, después de la caída de la república y más que la época imperial, ese es el enfrentamiento con Cartago. La segunda guerra púnica enfrenta a Roma con el peor enemigo que tuvo hasta ese momento, Anibal. El africano es un gigante, parco, duro, auténtico líder, genial. Posteguillo lo retrata muy bien, como hace igualmente con Publio Cornelio Escipión, protagonista de la trilogía. Buen guerrero, buen político, sensible, amante del teatro. Al final de este tomo, con 24 años, ya es general y ha conquistado Cartago Nova en Hispania.

Hay muchos momentos emocionantes, narrados con contención y sin sentimentalismos. También hay sobriedad en los innumerable actos de guerra, sin exageraciones ni innecesarios litros de sangre. Se entienden muy bien las maniobras.

En fin, que muy bien. Una sorpresa. No quiero comparar con los de McCullough, auténtica cima de la novela histórica romana, pero estos no están muy atrás de nivel. McCullough es más total, ambiciosa y gigantesca pero Posteguillo ha hecho un trabajo de primera en su estreno.

Carlos Andreu

Ya les hablé de este libro. Ahora lo he leído y lo recomiendo con más fundamento. Bueno, antes también lo tenía porque conozco al autor y le he oído en directo todo lo que escribe aquí. Carlos es un comunicador nato y merece la pena sobre todo verle y oirle. Mientras no tengan oportunidad, el texto es un buen aperitivo. Buenas ideas, buenas citas, breve, claro y sin el rollo autocompasivo de los libros «¡venga, tú puedes!».

Viene a decir la verdad: que la felicidad está en el camino, que hay que pelear, que yo tengo todo que ver en lo que sea mi vida, muerte a los cenizos, que todo pasa (lo malo….y lo bueno), que los miedos se superan enfrentándolos, que hay que pararse y ver donde va uno, que la felicidad tiene mucho que ver con el equilibrio, que no hay felicidad para el ser humano si no desarrolla su componente espiritual (a la vez que el físico, el intelectual y el emocional).

Carlos está todo el día por ahí dando conferencias amenísimas e inolvidades, pero si no dan con ninguno de los foros donde le llaman, al menos léanlo.