Entrevista a Jaime Salinas

SALINAS_Oficio_editorNo me ha caído del todo bien Salinas. Y eso que he pagado por este libro. Agnóstico militante, liberal de izquierdas, gran bebedor y con un novio islandés. Modesto, desdeñoso y elegante. Solitario y culto. Hijo de Pedro Salinas y exiliado. Editor independiente y solitario, extraterritorial que trabajó en Seix Barral, Alfagüara, Alianza editorial, y en la dirección general del libro. Casi todo el libro es una supuración (un poco pesada) de la herida del exilio y del franquismo.

Me he anotado su cualificada recomendación de las Memorias que escribió la viuda de Osip Mandelstam, y leer algo más de García Hortelano.

Si no fuera yo, entonces qué me gustaría. Miguel Ángel Cercas

Miguel

No es fácil leer con objetividad las cosas de los amigos, y menos las de un hermano, sobre todo cuando conoces de primera mano muchos detalles que están detrás de abundantes pasajes. Afortunadamente el libro me ha gustado, y por méritos propios, no sólo porque quería que así fuera. Las setenta historias y microhistorias son variadas y lo mejor del conjunto, algo raro en un primer libro, es que no chirrían. Se entra bien en las tramas, se desarrollan con fluidez (y bastante gracia algunas de ellas) y terminan cada una a su modo. Quizás el sprint final es lo más endeble. Casi siempre son entretenidas e imaginativas y el tono zumbón de muchas de ellas hacen del tomito una lectura bastante simpática. La inspiración general es realista y los temas los del hombre (amor, amistad, trabajo, el tiempo, balances, sentido de la vida, etc). El castellano es más que correcto y se transcribe con oído y habilidad el tono coloquial. Lo he leído íntegro, del primer al último relato, ¿qué más puedo decir? Un buen debut.

Más artículos de Delibes

DELIBES_FútbolDELIBES_He dichoHe dicho (1996) y El otro fútbol (1982) son recopilaciones de artículos de Delibes que se suman a Pegar la hebra (1990) y Vivir al día (1968).

A mi me gustan sobre todo los dedicados a amigos (Félix Rodríguez de la Fuente, Umbral, otros menos conocidos,…) y los de recuerdos. Después los de libros, suyos y de los demás: el premio Nadal, la novela El Alpe D’Huez, Faulkner, sus deudas literarias, etc. En tercer lugar pondría los de cine (sexo y violencia en el cine, Paco Rabal, el arte de dirigir niños, y otros). Y en cuarto lugar, que son los que leo primero para dejar lo mejor para el final, caza, naturaleza, fútbol, Castilla, periodismo o asuntos varios.

Es sin duda ya uno de nuestros clásicos, y se le puede coger por cualquier página de sus Obras Completas. Siempre está bien, siempre es honesto, siempre fundamenta lo que dice.