Todas las otras noches

El tema de la novela es interesante (historia de amor y espías, judíos, guerra de secesión americana), el estilo funciona bien en todos los frentes (narración, diálogos, monólogos) y lo extraliterario es atractivo (tercera novela de éxito, como las dos primeras, escritora joven promesa según Granta, tradición judía americana de largos e intensos conflictos familiares), pero todo junto no impide que esto sea una novela aburrida. Tras el clímax narrativo que se alcanza al final de la cuarta parte (cuando queda aún más de medio libro), la historia no se recupera, divagando episódicamente en nuevos frentes.

Lo que parecía una indagación sobre las causas solapadas de nuestros actos (¿sirvo a mi nación, o a mi familia, o a mi corazón, o a mi cabeza, o a mi conciencia?), y una defensa de la tesis de cómo los grandes acontecimientos dependen al final de pequeños intereses individuales, se diluye al final en una especie de carrera de obstáculos donde hay misiones, persecuciones y sacrificios de los que el lector se desinteresa aburrido demasiado pronto. A pesar de todo, Horn (New Yersey, 1977) tiene talento como para no descartar un vistazo a sus primeros libros, y que invita a mantener su nombre en la memoria.

Talese

He descubierto a Gay Talese. Todos los años tengo algún placer de este estilo. No he leído el libro que acaban de publicar en castellano sobre la mafia, sino uno anterior recopilación de artículos en revistas.

Esto no es periodismo informativo. El elige un personaje o un tema, lo estudia, lo conoce, lo entrevista, interroga a su entorno, y luego escribe quince o treinta páginas contando su historia, empleando las armas de la literatura. Hay narración, diálogo, conocemos pensamientos. Es el Nuevo Periodismo.

Magistrales sus textos sobre Nueva York, Sinatra y Joe Louis. Muy buenos todos los demás.

Un libro que deben leer, otro modo de contar la realidad que les dejará admirados y con ganas de más. Yo me he apuntado sus otros títulos.

Canción de hielo y fuego, III

 Poco nuevo que comentar a este tercer tomo de la saga. Por el sistema de escritura que sigue Martin, recomiendo una lectura en dosis generosas (es decir, cogerlo en vacaciones o algo así) porque hay muchas líneas narrativas, y tardas tantas páginas en volver a saber de un personaje concreto, que pierdes un poco el hilo. Eso pasa con las tramas principales; con las subtramas no digamos.

Hay continuas sorpresas y la dosis de intriga y aventura no decae (y ya van casi 3.000 págs). Aunque en algún momento hay acciones buenas, el tono moral general de los personajes es poco atractivo. Poniente, -sus poderosos- es el reino de la mentira. Un tablero donde todo el mundo, como dice uno de los personajes, es pieza o jugador.

Aquí mis comentarios a los dos primeros volúmenes: