Portentoso Dumas

Nunca me canso de recomendarlo. No falla. Olvídense de adaptaciones al cine, al cómic, o a lo que sea. Olvídense también de aprender historia, esto es novela. Harán amigos para toda la vida (Edmond Dantès, Athos,…) y se lo pasarán en grande.

Imprescindibles: El Conde de Montecristo y la trilogía de Los Mosqueteros (Los tres Mosqueteros, Veinte años después y El Vizconde de Braguelonne). Del primero hay ediciones recientes y de la trilogía recomiendo la de Círculo de Lectores (con grabados de los libros originales).

Si quieren saber más, puede servir esta introducción que escribí en 2002.

Diario de lectura del Ulysses

En junio de 2004, centenario del archifamoso «paseo» de Leopold Bloom, me lancé a una aventura mil veces postergada: la lectura del Ulysses de Joyce.

Encontré más interesante la experiencia de leerlo e intentar desentrañarlo un poco que el propio libro. Esto me enfadó, porque es lo que pretendía el propio Joyce.

En conjunto me lo pasé bien y sé que algunos entenderán por qué. Eso sí, no volvería a leerlo. Me entretuve en escribir una especie de diario de lectura.

Si alguien se atreve, que busque la edición de Cátedra de la que hablo.

El osito de Sebastian

La BBC rodó hace unos años la serie Retorno a Brideshead, adaptando la célebre novela de Evelyn Waugh.

Leí la novela en mis años universitarios y conservaba de ella un inmejorable sabor de boca. Sabía desde hace años de la existencia de la serie y, de pronto, descubro que un amigo la tiene en DVD (por cierto, con magnífica presentación).

Hay que dedicarle tiempo, pues se trata de unos 14 capítulos de una hora, si no recuerdo mal. La ambientación está muy cuidada, las interpretaciones sobresalientes (en especial Jeremy Irons) y, único “pero” técnico, el ritmo más literario que cinematográfico (14 horas dan para mucho). El producto en conjunto es más que aceptable aunque, como la novela, no es para el gran público, ni por la temática ni por el tratamiento.

Un joven pintor conoce en Oxford al hijo más excéntrico de una excéntrica familia, en la que es introducido poco después. El asunto va de relaciones familiares y de qué representa Dios para cada miembro de esa familia.

Dos cosas:

1. No estoy de acuerdo con la etiqueta “novela católica” para este libro. Que se hable mucho de religión no quiere decir se exprese bien, ni con las palabras ni con los hechos, el hecho de la fe.

2. En la serie se hace excesivo hincapié, no así en la novela, en la más que ambigüa inclinación sexual de Sebastián. Esto resulta molesto por lo reiterativo, cuando no chirriante en los momentos en los que aparece uno de sus compañeros de universidad, abiertamente gay.

He releído la novela hace poco y, ¡ay!, ha perdido para mi el atractivo que me deslumbró hace unos años. Esta vez me pareció lenta, oblicua en el mensaje y menos profunda en su planteamiento moral de lo que me pareció en otros tiempos. Nunca he considerado a Waugh un escritor de primera, aunque sí interesante, y esta pasa por ser su mejor novela. Ergo…