Wolfe. Bloody Miami

WOLFE_Boody_MiamiCuarta novela del periodista y escritor norteamericano (1931). Torrencial, intensa y descuartizante como las anteriores. Nuevo capítulo de su particular comedia balzaquiana a ras de tierra sobre Estados Unidos, en la que podemos también incluir sus incontables artículos. La economía, la política y la universidad eran los epicentros de sus anteriores novelas totales. Esta vez aborda los medios de comunicación, la corrupción, los inmigrantes y, como siempre, la vanidad y las apariencias, en la ciudad de Miami.

Wolfe mira la vida al microscopio, sea el tejido social, sean los caracteres individuales, sean las relaciones personales. Ha afilado al máximo su ingenio en una vida de reporterismo, lo que mejor hace. Nadie estira una escena como él, con una verbosidad apabullante que es a la vez su fuerza (colorismo) y su debilidad (efectismo). El hiperrealismo de sus diálogos, descripciones y acciones exige un gran talento y un fino oído, pero puede agotar al lector y a la vez distorsionar la visión de conjunto de lo que se está contando. Le gusta transcribir además los diferentes modos de hablar que reflejan como pocas cosas etnias y niveles culturales, pero esto pierde fuerza e interés cuando se le vierte a una lengua que no sea el inglés. Son también parte de su estilo algo cargante el recurso constante a la onomatopeya y el original empleo que hace de la puntuación.

Continuar leyendo «Wolfe. Bloody Miami»

Field. los amores de un bibliómano

FIELD_Amores_bibliómanoLa terminación en -manía en lugar de en -filia nos hace pensar en un tipo de pasión por los libros más enfermiza que saludable, pero el simpático protagonista de estas páginas, como el periodista norteamericano que las escribió (1850-1894), no inspiran nada rechazable en su obsesivo interés por la palabra impresa. El coleccionista William, a sus setenta y dos años, soltero y aún enamorado de su biblioteca como el primer día, va esbozando en diecinueve estampas los deleites, aventuras y desventuras de un cazador y lector de libros. Se siente “vagando por un jardín lleno de desvíos que le atraen” y se deja llevar por ellos a su aire: de los cuentos de hadas y la lectura como educación pasa a las excelencias de leer en la cama (“hay que soñar con un libro para apreciarlo de verdad”), y de ahí se interesa por la calvicie (y su relación con la intelectualidad y la espiritualidad), por la importancia de los libros de pesca (mayor que la de la pesca en sí: el peligro de lo libresco) o por el olor de las páginas.

Todos los protagonistas de estas páginas no son objetos encuadernados, también están su hermana, sus cómplices (lógicamente bibliómanos también), la famosa familia impresora del XVII (los Elzevir) o Napoleón y su biblioteca. Todo aderezado con curiosidades, rarezas, recuento de errores tipográficos, citas y poesías.

Continuar leyendo «Field. los amores de un bibliómano»