Saki

Hector Hugh Munro, alias Saki (1870-1916) es un escritor inglés a caballo entre dos siglos pero con un estilo mucho más XIX que XX. Escribe con elegancia y buen gusto con decoro y amor a las palabras, preciso y pulcro. Es ingenioso y tiene un toque de guasa (que no llega a ser ironía) poco ácida.

Hasta aquí todo lo positivo. Lo negativo es que sus cuentos son un poco rollo y tirando a sosetes. El humor es algo muy particular, y más el británico, pero esto ya es demasiado simplón: un tipo en un vagón de tren que se ve obligado a desprenderse de pantalones y chaqueta para desalojar a un ratón. Se muere de pudor porque hay una señora en el vagón. Después de mil maniobras, toda «la gracia» del asunto está en que ella….¡es ciega!

¿Me explico?

Con estos (algunos) Cuentos de humor y de horror ya he tenido suficiente. Hola Saki, adiós Saki.

Lectura y felicidad

Me considero esencialmente un lector. Como saben ustedes, me he atrevido a escribir; pero creo que lo que he leído es mucho más importante que lo que he escrito. Pues uno lee lo que quiere, pero no escribe lo que quisiera, sino lo que puede.
(…) Al principio, ciertamente, yo sólo era un lector. Pero pienso que la felicidad del lector es mayor que la del escritor, pues el lector no tiene por qué sentir preocupaciones ni angustia: sólo aspira a la felicidad. Y la felicidad, cuando eres lector, es frecuente.

Borges. Arte poética, seis conferencias (1968)

Conversos

10 ateos cambian de autobús (Palabra, 2009)

José Ramón Ayllón sale al paso de la campaña atea exhibida en algunos autobuses españoles, y cuenta brevemente la historia de 10 intelectuales del mundo de las ciencias, del arte, de las letras o del pensamiento que pasaron de la increencia a la fe. No se puede decir de ninguno de ellos que fueran personas que no piensan. Justamente al contrario.

130 páginas francamente útiles e iluminadoras. Como decía Chesterton, «Para entrar en la Iglesia hay que quitarse el sombrero, no la cabeza».

Esta diez historias son apasionantes en sí mismas. El mérito de Ayllón es encontrarlas, reunirlas y divulgarlas con amenidad y oportunidad. Celebro sin reservas este librito.

(en la foto: Collins, genoma humano)