Cuentos desde el reino peligroso

Círculo de lectores, Revista 3/2009, nº 236.

Fíjense en estos:

– Fiebre de thrillers escandinavos, págs. 12 y 13. No he leído ninguno de esos autores.
– El retrato de Dorian Gray. Wilde. Una novela fascinante. Edición acompañada de un CD de música ad hoc. Pág. 14.
– Shakespeare. Teatro completo en un tomo. 1632 págs. 52 Ilustraciones de Jaume Plensa. Pág. 15.
– Cortázar. Cuentos. Todo en un volumen. Pág. 16
– Dostoyevski. Obras completas, Vol I (Novelas y relatos 1846-1849)

Me llaman psicólogo: no es verdad, soy tan sólo realista en el más alto sentido de la palabra, pues reflejo todas las profundidades del alma.

– La condición humana. Malraux. Pág 19. Es una novela que no se puede dejar de leer. Allá ustedes si no lo hacen.
– Ultimas tardes con Teresa. Marsé. Pág. 29
– Cuentos desde el reino peligroso. Tolkien. Pág. 45. Es la colección de tres ya conocida (Egidio…, El herrero…, Hoja…) a los que se han añadido Roverandom y Las aventuras de Tom Bombadil, dos piezas de menos calidad. Y todo ilustrado por el genial Alan Lee. Yo he releído hace poco los tres primeros, así que no he pedido esto.
– Diccionario panhispánico de dudas, de la RAEL. Pág. 52. Es lo que he pedido esta vez. Alguna vez tenía que comprar este libro.

Favelis

La cultura argentina ha producido figuras notables en muchos campos. Borges, Cortázar y Denevi; algunas buenas pelis en los últimos años; algunas buenas canciones también recientes; algunos goles de Maradona (obras de arte evidentes incluso para mi); los espectáculos de Les Luthiers; etc.

He conocido un nuevo elemento, el humorista Martín Favelis. Es más bien un pensador. Tuvo la amabilidad de dedicarme un volumen titulado Frases al cuadrado, una colección de lo que denominé (y le gustó) aforismos gráficos. Ha inventado un nuevo género. Por lo general sus ideas son amables y positivas, esperanzadoras cuando se dirige a las personas mayores, hacen pensar y mejorar. Tiene buenas intuiciones, casi siempre con sustancia. También hay un toque de humor (él se denomina humorista), pero sin facilonería trivial. No provoca carcajadas como un ácido Groucho Marx, ni es irónico como el corrosivo W. Allen. Tampoco es el estilo de Les Luthiers. Es otro modo de hacer humor inteligente.

Les dejo varias viñetas y juzguen por sí mismos. Este es su blog.

Comunicadores

El sábado celebramos la XIII Jornada Comunicación S. XXI, un evento para periodistas y comunicadores que organizo, con otros, desde hace unos años (13 en concreto, como han podido deducir). Tuve la oportunidad de conocer a dos buenas profesionales de la TV, una recién retirada, Rosa María Calaf (TVE) y otra en activo Lourdes Maldonado (informativos Antena 3 fin de semana). Son mujeres inteligentes, apasionadas, cada una en su estilo, y con vocación de informar y decir la verdad, cosas no siempre automáticas en la profesión (y empresa) periodística.

Luego dos profesores de periodismo de la Universidad de Navarra, Quico Pérez Latre y Miguel Angel Jimeno. Jóvenes todavía pero con mucha experiencia, llenos de ideas, de lecturas, de conocimiento de la red y, desde luego, del mundo de la comunicación. Aprendí mucho de los dos.

Completaban la Jornada Jim Palos, un norteamericano de Chicago que dirige un máster para empresarios del ocio, un asunto apasionante y Vicente Díaz de Villegas, un Teniente General con amplia experiencia directa en escenarios bélicos donde ha intervenido nuestro país. Fue en conjunto un día genial.

Tuve oportunidad de charlar también un rato con Martín Favelis. Les hablaré más de él. Les diré por ahora que es un humorista gráfico argentino que vive en Granada (España). Hablamos, entre otras cosas, de Borges. No sé si recuerdan el críptico comentario de Fernando que apareció en esta entrada. Pues le pregunté si podía ilustrarme al respecto y no tenía ni idea de por dónde iban los tiros: me habló de la amistad de Borges con Bioy, de que vivió con su madre hasta muy mayorcito, de su insuficiente (para los argentinos) amor por Argentina…Pero nada de esto explica el asunto. Tampoco es que importe mucho si se separa por completo la obra y la vida de un escritor como hace categóricamente Favelis, y yo casi. Más nos vale.