Almudena Grandes

El corazón helado, una novela de Almudena Grandes del 2007, lleva a día de hoy más de 400.000 ejemplares vendidos.

La mayoría de sus títulos son lo último que leería en mi vida, pero no están mal algunos de los relatos de Modelos de mujer y también tiene cosas estas interesantes esta novela.

Julio Carrión muere en Madrid en el 2005 a los ochenta y tres años. Era un rico empresario y deja atrás viuda, cinco hijos y un prestigio unánime de hombre excepcional. Su hijo Alvaro descubre entonces un aspecto menos ejemplar de la vida de su padre, y a eso siguen otras revelaciones que hacen tambalear una fama que parecía inatacable.

El catalizador de la historia es Raquel, descendiente de exiliados españoles en Francia durante el franquismo. Hay una cuenta pendiente entre sus ascendientes y Julio Carrión y ella tiene un plan para cobrársela. Lo malo es que no contaba con enamorarse de Alvaro.

Alvaro quiere agotar la verdad aunque le asusta el precio que tiene conocerla. La normalidad y previsibilidad de su vida están sufriendo una dura prueba. Lo que va sabiendo de su padre y su historia de amor con Raquel están sacando a la luz rasgos de su propia personalidad que no conocía, a la vez que redefinen sus relaciones con su mujer, su madre y cada uno de sus hermanos.

Grandes ha firmado una historia bien construida con elementos poco nuevos: odios, secretos, traiciones y venganzas incubados en la guerra civil española. Dos narradores alternos se van complementando y desgranando retrospectivamente los detalles de la historia de las dos familias. Todos los ambientes están descritos con verismo, la defensa miliciana de Madrid, la vida en el exilio, episodios en Rusia de la División Azul, etc. Ha planificado bien cada capítulo y entrega en dosis justas los nuevos datos que hacen avanzar la historia, tiene bien controlados los hilos y salta con soltura adelante y atrás en el tiempo, como narradora veterana que ya es.

La escritora madrileña sigue fiel a su credo literario: provocadora reivindicación de la mujer (esta vez, con una carga más atenuada de liberación sexual), exaltación de la izquierda (esto sí, sin titubeos) y calidad narrativa (historias bien trazadas, profundización en los personajes, estilo cuidado). No es una escritora de genio pero sí de talento y trabajo. La factura básica de la novela es típicamente galdosiana pero también se sirve de técnicas más modernas para dar a conocer los pensamientos de los personajes.

Muy pocas novelas de este volumen pueden justificar todas sus páginas y evitar cierto enmarañamiento, y ésta no es una de ellas. Hay un exceso femenino de descripción y un cierto lastre discursivo que frena bastantes de los diálogos. Si no se presta atención es fácil perderse en la red de primos, tíos, bisabuelos y personajes secundarios. Los principios de la mayoría de ellos incluyen fumar canutos, divorciarse, tener amantes y, naturalmente, despreciar la religión. Al menos, esta vez Grandes no carga la mano en la descripción de la actividad sexual de sus personajes, quizás evitando todo lo que distraiga la carga ideológica de la historia. En conjunto resulta una novela interesante pero dura. Algunas cosas que ha hecho Julio Carrión son despreciables, pero no menos aceptable es no querer saber, o saber y no hacer nada (el cinismo de un corazón helado), o saber y no perdonar.

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3 thoughts on “Almudena Grandes

  1. Estos días de vacaciones he estado enganchada a esta novela, nunca hubiera supuesto que leería a Almudena Grandes, me lo prestó una compañera de trabajo y se lo devuelvo. Me ha gustado la historia y el ritmo narrativo, me gusta como maneja los tiempos de la narración y cómo teje la historia de las generaciones, también me ha hecho sonreír el hartazgo de los hijos de los emigrantes españoles en Francia con la idea idealizada de España. No me ha gustado lo tendenciosa que resulta (los buenos está claro que son los republicanos…del otro lado sólo se salva un personaje: Eugenio) y lo sencillo que es romper un matrimonio, claro que si te enamoras de otra, y por supuesto el matrimonio religioso está plagado de infidelidades!!!. Por supuesto que si fuera una película diríamos que le sobra metraje.
    Por cierto le comenté ayer a mi abuela (89 años) este libro: ella sí que vivió la guerra civil y es un tema del que prefiere no hablar y movía la cabeza diciendo: todos iguales, hija, todos iguales.

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