Plan B de Echeve

Hacer, tener, correr, provecho, utilidad, son las consignas del vértigo de la vida que se considera aceptable. Este libro de Echeve es una llamada de atención sobre otras actitudes que podemos llegar a enterrar para nuestra desgracia: pararse, contemplar, disfrutar de lo bueno pasado, jugar, imaginar, callar o mirar. El pragmatismo dirá que todo eso es “inútil” o “estúpido”, pero la experiencia demuestra que es justo lo contrario.

Un librito breve y compacto, editado con cuidado y escrito con sencillez y como en tono de confidencia. Una mirada al índice puede apresurar una etiqueta de panfleto provocador, frívolo, guasón o gamberro, incluso infantil, pero nada de eso. El caballero de la armadura oxidada, ¿Quién me ha robado mi queso? o La buena suerte, son propuestas basadas en una sola idea desarrollada al máximo; Plan B es parecido (saber mirar, tanto al interior como al exterior) pero está escrito en tono más íntimo y literario.

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Schirach. Crímenes

Bastante bien esta colección de historias criminales. No es ficción, sino que están extraídas de la experiencia de un jurista alemán.

Lo mejor es el estilo. Este libro es como el extracto de doce buenas novelas sin nada de paja. Sólo se recoge lo esencial, no hay nada superfluo. Hay violencia extrema a veces, locura en otras, y también momentos de intensa humanidad. La impresión final es la constatación de la inasible condición humana, llena de contrastes y matices. La verdad suele ser escurridiza para los que se enfrentan al crimen como juristas o como investigadores. Se hace lo mejor que se puede con lo que se tiene, pero eso no es siempre sinónimo de justicia, entre otras cosas porque una misma acción no vale siempre lo mismo.

Ya le eché el ojo a este libro el año pasado y lo he leído en cuanto lo he encontrado en epub. Lo recomiendo.

Engaños

Dar gato por liebre

Si hay algo que ha mantenido la tradición con el paso de los siglos, es, sin duda, la mala fama de las posadas, hosterías y fondas, respecto de la calidad de sus comidas. La literatura universal está llena de alusiones, muchas de ellas irónicas, acerca del valor de los alimentos ofrecidos en ellas. Y era tanto el descrédito de estos lugares, que llegó a hacerse usual entre los comensales la práctica de un conjuro, previo a la degustación, en el que aquellos, parados frente a la carne recién asada, recitaban: Si eres cabrito, manténte frito; si eres gato, salta al plato. Por supuesto, este «exorcismo» nunca sirvió para demostrar la veracidad de la fama de la posada, pero dio origen a la expresión dar gato por liebre, que con el tiempo se incorporó al lenguaje popular como equivalente de engaño malicioso por el que se da alguna cosa de inferior calidad, bajo la apariencia de legitimidad.