Antiguamente, a los poetas, emperadores y generales victoriosos, se les coronaba con guirnaldas confeccionadas con hojas de laurel. Pero si después de haber conseguido el triunfo y el reconocimiento general con la corona de laurel, la persona dejaba de trabajar y esforzarse se decía que se «dormía en los laureles».
Mes: junio 2012
Bad Lands. De Hall
La colonización del oeste a finales del siglo XIX es un violento periodo de la historia norteamericana. Ha inspirado un popular subgénero literario y cinematográfico, el western, con desiguales resultados en ambos lenguajes: mientras en el cine conviven las obras maestras con películas de ínfima categoría, en literatura hay una aplastante mayoría de productos de consumo de poco nivel, repletos de clichés y estereotipos, escritos con un estilo comercial y poco cuidado.
Hall (San Diego, 1920-2008) decidió acabar con eso y escribió la excelente Warlock (1958), una trepidante novela moral de aventuras, probablemente la mejor del oeste jamás publicada. Bad Lands (1978) es notablemente inferior pero aún así más que aceptable. Cuenta la lucha por la tierra en un territorio de Dakota, año 1883. En el rincón más libre del país más libre del mundo, los Hardy representan el inmovilismo aristocrático, y Lord Marchray la búsqueda del progreso. Livingston, un político neoyorkino que busca escapar de una tragedia familiar se unirá al segundo.
Trampa
En la Antigüedad, la presencia de animales roedores constituía una amenaza para la salud de los habitantes de las grandes ciudades, debido a las enfermedades que transmitían. Por eso, era muy común escuchar la expresión armarla con queso, en referencia a las ratoneras o trampas para la caza de ratones, en cuyo mecanismo se colocaba un trozo de queso para así atraer a los roedores, golosos y reconocidos degustadores de ese producto lácteo. Por analogía, el dicho dársela con queso pasó a usarse metafóricamente en el lenguaje coloquial, con el significado de cebo», «ardid» o «engaño» mediante el cual una persona atrae a otra para conseguir un fin perseguido, con lo que queda claro que esta expresión puede muy bien equivaler a caer en la trampa.

