Muchnik. Memorias I

MUCHNIK_Memorias_1Primer volumen de las memorias editoriales del argentino Muchnik. Interesantes, entretenidas en todo momento y bien escritas. Con buen humor y clase humana, también ante las decepciones profesionales sufridas. Imagen de hombre amistoso y cordial, con capacidad para hacer amigos. Para su ojo como editor basta ver su catálogo, recogido al final del libro. Los capítulos, sin orden, se centran sobre todo en autores y, algunas veces, en otros elementos del mundillo (otros editores, libreros, críticos, etc). Ha guardado documentación (notas, cartas, discursos, etc) de toda su vida de editor, con lo que el texto resulta en todo momento preciso y argumentado (siempre, lógicamente, según su campana).

Terminamos sabiendo mucho de él (judío, políglota, Mozart, la fotografía, la física, su padre) pero sobre todo hay anécdotas significativas de muchos autores importantes (Canetti, Cortázar, Monterroso, Sábato, Chatwin, Green, Maurois, Calvino, Borges, Rulfo, etc), de otros que cosecharon éxitos puntuales (como Mourad, Berling o Bartol) y personajes más desconocidos (para mi al menos) por los que paso a interesarme por su recomendación (véase Isaac Montero o Albert Cossery, por ejemplo).

Una lectura estupenda de la que aprendemos mucho además del trabajo del editor y de otras cuestiones como la televisión, las ferias de libros, los políticos o el nacionalismo.

He anotado, entre otras muchas cosas, buscar una entrevista que le hizo en TV Mercedes Milá a Cortázar el 24.XI.83.

La promesa de Kamil Modracek. De Kratochvil

KRATOCHVIL_KamilModráchek es un arquitecto checo que tuvo que trabajar para los nazis en los años de la ocupación alemana. Ahora, mitad de los años cincuenta, en la ciudad de Brno, está en el punto de mira de la Seguridad Nacional comunista a causa de las simpatías subversivas de su hermana, pintora. Esta muere, supuestamente por orden del teniente Laska, interrogador de Modráchek, y el arquitecto se compromete a vengar el asesinato. Dan Koci, oficialmente carnicero e investigador privado en sus ratos libres, es reclutado por los comunistas para encontrar al desaparecido Laska.

Con estos elementos Kratochvil compone una novela ágil, de gran riqueza conceptual y atrevida en su concepción y desarrollo. El reclamo comercial la titula novela policiaca, pero es mucho más. Kratochvil (Brno, 1940) viene de una literatura disidente combativa cargada de crítica inteligente y humor negro. Formalmente está alejado de las técnicas narrativas tradicionales y adopta un enfoque postmodernista con toques de realismo mágico que lo aleja del consumo fácil. En la historia abundan los narradores y puntos de vista, que la abordan desde diferentes ángulos, también desde el punto de vista temporal. Hay elementos no exactamente realistas, como la cualidad de Koci de ver cosas gracias a una postura de yoga. Abundan referencias literarias, como el relato de Nabokov que inspira la desquiciada venganza de Modráchek. La acción policial y criminal es mínima, y muchas en cambio las páginas dedicadas al ajedrez, las mariposas, el urbanismo o la filosofía religiosa.

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Vila-Matas. París no se acaba nunca

VILA-MATAS_Paris-no-se-acaba-nuncaVila-Matas me parece uno de los escritores vivos más interesantes y originales. En España y en general. Yo sólo pertenezco a la secta de seguidores de modo parcial, pues me abstengo de todas sus novelas.

Ahora he leído ésta de París, que en realidad no es novela, pues debe tener un 95% de autobiografía; y tengo en cartera (en el pen-memory en realidad) sus diarios y parte de sus ensayos. Y no me canso de recomendar su Bartleby. No es un escritor popular ni fácil, es de los de sí o no: si no se engancha, más vale no empeñarse.

Es este libro habla de los dos años que pasó en París (74-75), muy pobre y muy feliz, cuando escribió su primera novela (en realidad, la segunda) y vivió en una buhardilla de Marguerite Duras. Presidiendo su vida, el fantasma de Hemingway.

André Gide decía que un artista no debía contar su vida tal y como la había vivido, sino vivirla tal y como la iba a contar. Y esto parece ser su lema. V-M está enfermo de literatura. Todo lo que le pasa es literario, o lo convierte en literatura, o encuentra precedentes comparables en los libros.

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