Sombras sobre el Hudson. Bashevis Singer

BASHEVIS_HudsonLarga y pesadísima novela. Decepción porque me gustaron mucho sus relatos.

Esta loca historia de amor entre Anna Makaver y Grein se publicó en periódicos por entregas, en yiddish, en 1957. Se tradujo al inglés en 1998 y al español en 2000.

La cuestión judía, la religión, el dinero, la familia, el sexo. Gente culta y conversaciones serias. El conflicto entre la moralidad y las debilidades: “No podía vivir sin Dios y no sabría cómo hacerlo con Él”. Gente hedonista e insatisfecha, aburridos patológicos, relaciones enfermizas. Tras el Holocausto ni se adaptan ni pueden seguir siendo lo de antes. La dureza de sobrevivir a semejante tragedia. Novela de corte decimonónico con la ambición de contarlo todo.

Días felices en Argüelles. Memorias de Umbral

UMBRAL_DíasEste libro me ha encantado y me he comprado al terminarlo Trilogía de Madrid, sus memorias literarias. Estas de Argüelles dice que son las periodísticas.

Habla de muchas cosas: la generación del 36, la prensa, Cela («la prosa más expresiva, más retórica y sobria, más cuajada de la literatura española del siglo, después de Valle-Inclán«) y Hierro («A sus pies, la bombona del oxígeno que de pronto se colgaba al hombro, como un ala de salud, para marcharse»).

Delibes, González Ruano, el 27, los 125 libros que ha escrito, los premios recibidos, los angloescritores y los socialrealistas. Umbral como periodista y/o poeta («Yo no olvidaba que el dinero estaba en los periódicos, pero la poesía era el lujo de mi vida»).

Abundantes hechos, personas e ideas, enlazados magistralmente por la mente fértil y descarada de Umbral, quien en el fondo siempre estaba escribiendo el mismo libro (llámese Las palabras de la tribu, Un ser de lejanías o Diccionario de literatura: España: 1941-1995).

Paisaje con grano de arena. Szymborska

SZYMBORSKA_PaisajeSi mi propósito es leer sólo de vez en cuando poesía en castellano y sólo la mejor (es decir, antologías), ¿qué hago leyendo a una escritora polaca? Pues no porque sea Premio Nobel, sino por lo mucho que me gustaron sus Lecturas no obligatorias, de las que tengo pendiente leer el segundo volumen.

Lo cierto es que sólo me han gustado algunos pocos poemas o versos sueltos de este libro. La autora tiene cosas que decir y es valiente y certera. Nada de expansiones sentimentales ni circunvoluciones íntimas. Habla de cosas concretas, de su sociedad. Denuncia, defiende e increpa. Seguramente me estoy explicando mal porque no es poesía social ni panfletaria. Los juegos de palabras, pese al seguro esfuerzo en la traducción, resultan tontos en castellano. Hay muchas ideas sueltas originales aunque yo, sobre todo, estaba deseando terminarlo.