Sutree

Leo Suttree, de McCarthy.

Es un tipo que vive al margen de todo. No se llega a saber muy bien por qué, deja a su familia y se larga a McAnally donde pasa a convivir con un submundo de ladrones, vagos, parias, rameras, alcahuetes, asesinos, jugadores, borrachos, palurdos y calaveras. Es un pescador solitario, harto de la vida, que se abandona con frecuencia a vorágines de sexo y alcohol, sin compromisos salvo una honda amistad y solidaridad con sus colegas.

Es un libro áspero y potente, rudo y lírico a la vez, largo, desesperanzador pero con momentos de luz que es en las veces en las que Sutree consigue estar al lado de los demás con todas sus consecuencias. McCarthy es grandeza literaria. Descripciones expresionistas, lacónicos diálogos, divagaciones metafísicas, raras asociaciones de realismo, pensamiento, recuerdos y sueños.

De todos modos, no es el libro suyo que yo recomendaría al que no le haya leído nada.

Reseñas de estos días

El mundo de Juan Carlos Onetti, de Mario Vargas Llosa. Comentado también en ABCD.

Los Diarios 1984-1989, de Sándor Márai (en la ilustración).

Millenium 1 y 2. Los hombres que no amaban a las mujeres. Millennium 1. La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina. Millennium 2. De Stieg Larsson.

Gilbert K. Chesterton. Los relatos del padre Brown.

Descubriendo a Russo

Magnífica novela de Russo. Conocía sus anteriores libros pero no había leído nada, por una falta de interés intuitiva que se demuestra ahora equivocada. Creo que no disfrutaba tanto con una novela desde Angeles rebeldes, ampliamente comentada en este blog.

Me gustan todos sus personajes, ocurren cosas continuamente, están narradas prolijamente pero nada sobra. Un prodigio.

Lou Lynch tiene sesenta años, regenta tres establecimientos en Thomaston, pueblito de donde nunca ha salido en su vida, está felizmente casado con Sarah y tiene un hijo. Van a viajar a Venecia y semanas antes decide poner por escrito los recuerdos de su vida hasta los dieciocho años, buscando entender por qué Bobby, el amigo clave de su vida, dejó en ese momento y para siempre Thomaston. Lou proyecta reencontrarlo en la ciudad italiana, donde ahora aquel es un pintor de renombre. Los hechos abarcan tres generaciones, aunque se centran es esos primeros años de la vida de Lou.

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