Escribir correctamente

Digresión. No disgresión.

Diskette. Mejor disquete o disco.

Donde, dónde. Sin acento es adverbio relativo o conjunción: «el dinero. estaba donde lo dejaste». Acentuado es adverbio interrogativo: «¿dónde está el perro?».

Disparar sobre. En español debe decirse disparar a o disparar contra. La construcción disparar sobre es un galicismo.

De que. Por miedo al «dequeísmo», a menudo se suprime erróneamente la preposición de: «el Portavoz informó que. . . ». Lo correcto es «informó de que. . . ». Lo mismo sucede con verbos como alegrarse, acordarse, olvidarse, estar seguro, tener duda. …

[Fuente: orden y reelaboración propia a partir del Libro de estilo de ABC]

Pepita Jiménez

Aprovechando unos viajes, que la tenía en la pda y que el formato epistolar del libro se prestaba a la lectura fraccionada, he releído Pepita Jiménez, una novela que leí en mi juventud y de la que guardaba buen recuerdo.

La historia es conocida. D. Luis ha sido educado con su tío, ha seguido los impulsos de una vocación religiosa y está a punto de ser ordenado sacerdote. Antes, pasa unos días con su padre en el pueblo y frecuenta en tertulias a una viudida que, a su vez, es cortejada por su padre.

Valera está encasillado entre los novelistas españoles de tesis del XIX. Aguanta con dificultad ser leído en el S.XXI, por el tono moralizador tan explícito y por un estilo algo anquilosado y arcaizante. Me ha gustado menos que la primera vez aunque sigo pensando que es un libro interesante.

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Peter Robinson

Peter Robinson ha escrito quince novelas protagonizadas por el inspector Alan Banks, de la policía de Londres. En RBA encontrarán varios títulos (El camaleón, El peso de la culpa, la colina de los cuervos o Entre las sombras).

Acabo de leer esta última. Los seguidores de este blog recordarán que me sugirió el nombre de Robinson una entrevista a Michael Connelly.

Hay tres casos combinados: un voyeur, unos ladrones y el asesinato de la anciana. Implicados: la propia mujer de Banks, una psicóloga que le ayuda con el mirón y los vecinos de la anciana.

Es una buena novela. No responde a la etiqueta de thriller que no te deja respirar ni hay explosiones de violencia. Es desagradable toda la cuestión del voyeur, un género de violencia en la que se profundiza psicológicamente. El estilo es correcto y agradable, no excesivamente literario pero tampoco vulgar.

Clasifico mentalmente: autor para tener en cuenta pero no un número uno.