La larga marcha. Chirbes

CHIRBES_Larga_marchaChirbes ya empleó en este libro de 1996 la estructura que repetiría en 2003 con Los viejos amigos: siete historias diferentes, algunas de las cuales enlazan en algún momento. El planteamiento es arriesgado, pues exige al lector un esfuerzo multiplicado de retener nombres, relaciones y circunstancias, hasta siete veces, y volver a recordarlo toda cada vez que se retoma una de ellas.

Ni voy a intentar resumir el argumento. El arco de tiempo (siempre dentro de la posguerra española) es amplio y las circunstancias familiares, sociales y profesionales de los personajes variadas. El tema de fondo es la noche larga posterior a la guerra, el miedo, la indignidad, la batalla a la inteligencia, España un país oscurantista y bárbaro de fútbol, toros y tonadilleras. La novela está bien porque Chirbes siempre lo está, pero es inferior a las últimas que ha escrito.

Marzioni. Hojas y Más hojas

MARZIONI_Más_hojas
Una cita de Marzioni que leí en Rayos y truenos me llevó a Hojas (2013) y a Más hojas (2014), dos colecciones de aforismos que creo que no se han publicado en papel. 500 frases en total que he leído con gusto e interés. Claras, sencillas, positivas muchas (algo muy raro cuando el género tiene algunas pretensiones morales). Muy frecuente el asunto literario, y también la política. Buenas citas. Algunas están menos trabajadas o son de contenido simplón, pero el conjunto es muy aceptable. Una sorpresa agradable e inesperada. Larga vida a internet.

Los que buscan situarse más allá del bien y del mal acaban situándose en el mal.

El mayor favor que nos hace la lucidez es cuando nos ayuda a soportarla.

Filósofos materialistas. Ya verás qué gritos pegan cada vez que algo les pica sin saber dónde rascarse.

Hay un círculo del infierno para los que tienen razón.

San Camilo 1936. Cela

CELA_ S. Camilo 1936Potente novela sobre el día del alzamiento en Madrid. Tres largos capítulos y casi doscientos personajes (aunque la técnica y el punto de vista son diferentes a los adoptados en La colmena). No hay puntos y aparte pero por lo demás se respeta el castellano. Un narrador se dirige en segunda persona a uno de los protagonistas, las historias van cruzándose, se intercalan anuncios y noticias de los periódicos, se incluyen diálogos y monólogos. El conjunto es atrevido formalmente pero no confuso ni incomprensible. Refleja muy bien la vida junta, todo al mismo tiempo, lo grande, la Historia, y lo pequeño.

Esto es España según Cela. Curas, banderilleros, guardias civiles, casas de socorro, políticos, periodistas, bares, burdeles, copas de coñac, rosarios, maricones, putas, pedos, tacos, inscripciones en las paredes de un retrete del cine. Todo muy procaz y muy Cela. El componente oral-coloquial está muy bien inserto en el discurso, y he vuelto a recordar expresiones que oía a mi abuela como “se conoce que”, “..¡al tiempo!”, “…que venga Dios y lo vea”. Las anécdotas y golpes graciosos se suceden al mismo ritmo que las innumerables escenas de cama. Todo contado con esa prosa macho, que diría Umbral, tan característica de nuestro nobel.

Es una novela sobre lo español, con un importante componente discursivo-filosófico-sociológico, aunque se ponga en boca de algún personaje.

Aquí la gente tiene poca instrucción y malos sentimientos, los ricos saben coger el tenedor muy finamente pero no leen un libro aunque los aspen, los de en medio cogen peor el tenedor y leen algún libro, lo que pasa es que no se enteran, y los pobres comen con las manos, cuando comen, y no saben ni leer, ¡usted dirá!

A la gente cuando se pone nerviosa le importa menos tener razón que hacer prevalecer su deseo, por disparatado que fuere, y la gente está nerviosa y va camino de no importarle tener razón.

Como diría Forges, ¡qué país!