Szymborska

 Me ha encantado este libro.

Siempre he desconfiado de la expresión «lee todo lo que cae en sus manos», nadie tiene tanto tiempo para perderlo así ni tan poco criterio para seleccionar entre un material de por si infinito. Pero parece que la curiosidad de esta polaca premio nóbel no tiene límites, y casi hace de esa frase un lema de su vida.

¿A quien se le ocurre leer un libro sobre anécdotas de científicos, o sobre lemmings, hechizos, terrarios, historia de la higiene, historia de la moda, del humor francés, las brujas, accidentes domésticos, cómo empapelar tu casa, animales domésticos, el alfabeto chino, …? No sigo porque ya se hacen una idea.

El volumen recoge las originales reseñas que hizo la autora durante años a esta serie de libros tan singular. No siempre cuenta mucho de los textos, sino que toma pie de ellos para opinar sobre esto y aquello con sencillez, buen estilo, sentido común y un humor muy agradable.

Beethoven

Este año he oído bastante a Beethoven, todo lo importante, y me ha llegado más que en otros acercamientos. Me resulta difícil compaginar su música con llevar a cabo paralelamente otras actividades (como no sea conducir). Me gusta, mucho incluso.

Emil Ludwig tiene una pequeña biografía sobre él que he leído estos días. El conjunto resulta el retrato de un hombre desgraciado, de una vida dramática. Pobreza, fracasos amorosos, feo, descuidado, taciturno, indomable, irritable. Por supuesto luchador y genial. Ludwig se implica a fondo en los personajes que retrata (como Zweig) y esto no es en absoluto una cronología de hechos.

Beethoven vivía para su talento y la belleza, y todo lo demás estaba en otro plano.

Anoto una frase de una de sus cartas: «El hombre prudente basa su alegría en sus propios dolores». Me parece un buen resumen de su personalidad.

Canción de hielo y fuego, III

 Poco nuevo que comentar a este tercer tomo de la saga. Por el sistema de escritura que sigue Martin, recomiendo una lectura en dosis generosas (es decir, cogerlo en vacaciones o algo así) porque hay muchas líneas narrativas, y tardas tantas páginas en volver a saber de un personaje concreto, que pierdes un poco el hilo. Eso pasa con las tramas principales; con las subtramas no digamos.

Hay continuas sorpresas y la dosis de intriga y aventura no decae (y ya van casi 3.000 págs). Aunque en algún momento hay acciones buenas, el tono moral general de los personajes es poco atractivo. Poniente, -sus poderosos- es el reino de la mentira. Un tablero donde todo el mundo, como dice uno de los personajes, es pieza o jugador.

Aquí mis comentarios a los dos primeros volúmenes: