La trayectoria de los peces

Todos los años hacen fortuna uno o dos libritos de estos. Historias de adultos contadas por niños. Suelen ser simplones, o sentimentales, o de un tono insoportable, o todo ello a la vez. Este no está del todo mal, sobre todo porque el tono es aceptable y no está escrito para imbéciles. Papá y mamá se van a separar y el hijo quiere hacer algo y se lo pide a Dios. Hay una nevada espectacular y cambian algunas cosas.

El autor no debía estar muy convencido de la entidad del asunto y mete tres historias más, las que él debe considerar representativas de un barrio «normal»: una pareja de gays, un padre abandonado y alcohólico y una bailarina de strip-tease. Parabolitas bienintencionadas que no van más allá de la solidaridad y una concepción bastante ligth del amor, la libertad y la sexualidad.

Pero bueno, dentro de lo que hay, el fondo general es optimista. No es para tirarse a comprarlo a la librería, pero si cae en sus manos…

Bazell, primer libro


Si traicionas a la mafia y están a punto de encontrarte, el plan de protección de testigos ya no servirá de nada. Es lo que está a punto de ocurrir a Pietro Brnwa (o Peter Brown, o Zarpa de Oso). Ahora es médico, pero sigue teniendo tanto peligro como cuando era sicario extraoficial de la familia Lucano. Brown es un personaje bastante complejo. Tiene sus reglas. Como dice la propaganda, tan animal como Tony Soprano y tan sarcástico como House. Una mezcla explosiva. Una visión corrosiva de la profesión médica y una exposición espeluznante de los métodos del crimen organizado. También está la historia de sus abuelos (polacos, nazismo) y la de su único amor, Magdalena. Y luego un poquito de actividad sexual por aquí y por allá, bastante droga y cientos de tacos. Las escenas de acción son bastante buenas aunque el final es increíble. En fin, no es un libro para todos los paladares.

Decepción

Los La Monnerie y los Schoudler reunen entre sus miembros una representación de los que verdaderamente cuentan en el París (y, por tanto, en Francia) de entreguerras. Manejan los hilos del poder, la nobleza (el nombre), las finanzas, la Academia (las letras); son políticos, banqueros, militares o poetas, y todos ells ricos y autoconscientes de continuo de su posición.

En este primer tomo de la trilogía de Druon que obtuvo el Goncourt en 1946, se cuenta el final de varios La Monnerie, los más ancianos. La cercanía del final acrecienta en todos ellos el deseo de la gloria. Sin el prestigio de la historia, ninguno de sus logros en vida habrá valido verdaderamente la pena.

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