Roth publicó esta Autobiografía de un novelista hace veinte años y en ella nos cuenta cinco episodios de su biografía, desde su etapa de formación a sus primeros éxitos, que completará dos años después con el relato de muerte de su padre (Patrimonio, 1991). En realidad, aporta pocas cosas nuevas a los lectores de sus novelas. «Como su padre», Roth siempre habla de tres temas: la familia, Newark (New Yersey) y lo judío. Primero la infancia y la familia, un refugio único, indivisible e inviolable contra toda forma de amenaza; el béisbol como gran iglesia laica, sus esfuerzos de norteamericanización y su progresiva conciencia de que no es necesaria ninguna asimilación. Luego la adolescencia y la preparación para la universidad, separarse de los constreñimientos de una educación severa, la búsqueda de independencia y de afirmación sexual, lo que él denomina «hacerse un hombre». Pronto destaca por su inteligencia, se autoafirma en sus ideales democráticos y principios liberales y se hace notar en las confraternidades universitarias.
Categoría: Siglo XX
El beso de la sirena (Camilleri)
Un libro bastante raro y algo confuso. Pueden prescindir de él con toda paz.
Camilleri (Sicilia, 1925) deja por un momento la novela de intriga para contar una fábula extraña y algo desconcertante. La historia sigue cánones realistas en su comienzo -un campesino vuelve a Sicilia tras años en Estados Unidos, se asienta y busca esposa- para pasar a terrenos mágicos cuando resulta que la bellísima Maruzza, la elegida, es una sirena. Entre la fantasía y el realismo mágico, se van sucediendo hechos incomprensibles que son aceptados por Gnazio por amor, y que condicionan una vida familiar intensa y de lo más original.
Camilleri combina varios ingredientes sin que quede muy claro dónde quiere ir a parar. Hay un insistente tono telúrico de amor a la tierra que, en el caso de Gnazio, se combina con una fuerte aprensión al mar, justo lo contrario de lo que ocurre a Maruzza. Ella, a su vez, combina necesidades que no son de este mundo con otras instintivas y primarias. El libro resulta así una celebración rendida y crudamente carnal de la belleza femenina. Homero (Ulises) y Christian Andersen (La sirenita) están muy presentes en el relato, dotándolo de un aire mítico que lo hace más llevadero. Los diálogos son breves y esenciales, llenos de sabiduría ancestral, refranes, frases hechas y conocimientos rurales del pueblo llano.
Como sugiere Camilleri en la nota final, a veces hay que «cerrar los ojos para ver las cosas encantadas, aquellas que normalmente, con los ojos abiertos, no se pueden ver». Este es el pacto que debe aceptar el lector de El beso de la sirena, para descubrir que lo imposible se hace realidad por el amor.
Motín en La Bounty (Boyne)
El libro de Boyne sobre niños con pijamas en campos de concentración me pareció flojo y sentimentalón. No me interesan especialmente los libros de aventuras y menos en el mar (siempre llenos de términos técnicos). Tres: he visto las dos películas fundamentales sobre esto y no me dijeron mucho. Así que cuando vi una montaña (no exagero) de este libro en una librería recé interiormente porque no me tocara. Y me tocó. Una posibilidad entre cien que Aceprensa se fije en este libro (yo desde luego no lo iba a proponer) y, además, que me lo encargue a mi. Bueno, pues a pesar de mi poca predisposición, me ha gustado.
Los hechos. En 1787, al mando del capitán William Bligh, La Bounty parte hacia Tahití para cargar alimentos y llevarlos después al Caribe, para alimentar a esclavos de forma barata. Los meses que han de pasar en la isla de destino sirven para que la tripulación establezca lazos sentimentales con las nativas. Poco después de iniciarse la travesía hasta el Caribe, parte de la tripulación se amotina y vuelve a Tahití con el barco y otra parte permanece fiel a Bligh. Bligh consigue llegar a Inglaterra y es considerado un héroe. Una expedición posterior conseguirá devolver al país a algunos de los amotinados que serán condenados duramente.