Bovary según Cheever


Cheever
siempre consideró Madame Bovary como uno de sus libros preferidos, y se refería a esta novela como «mi Yale College y mi Harvard. Es probable que la haya leído unas veinticinco veces. Varias de ellas en francés». En una entrevista de 1969, Cheever explicó:

«Es una gran novela porque su prosa es absolutamente precisa y simplemente perfecta. Madame Bovary fue un más que considerable momento de inflexión en la historia de la literatura, una verdadera innovación. Y está claro que todas las grandes novelas son innovadoras, pero Madame Bovary fue, para empezar, el primer relato que tenemos de una esquizofrenia controlada. Y es, también, una muy aventurera historia del tipo moral. Ya sabes que el libro fue censurado y Flaubert llevado a juicio. No hay dudas de que la parte más ofensiva de la novela es cuando Emma se sienta a fumar en la mesa».

Shálamov

Minúscula ha emprendido la edición en seis volúmenes de los Relatos de Kolimá. He leído (y lo dejo) un tercio del primero. Shalámov cuenta en breves historias el infierno de Siberia. El estilo tiene fuerza: laconismo, contención y latigazo final. Con esos 12 relatos me he hecho perfectamente cargo de lo que quiere transmitir, así que no he visto motivo para continuar.

Todo es triste e inhumano en estas historias. Frío, hambre, sueño. Todo les da igual a los prisioneros. No creer, no temer, no pedir: las tres reglas principales del manual del preso.