Miguel D’Ors

No leo poesía. Mi formación poética es casi escolar, si exceptuamos que he leído Las elegías de Duino, La divina comedia, El cementerio marino, La tierra baldía y una docena de libros más que recuerdo como cólicos nefríticos. Me gusta Miguel D’Ors, a quien además conozco, vive en Granada y tengo simpatía. Un poema suyo:

INSISTO

Mi vida: tantos días
que no estuve en El Cuzco
ni en Siena ni en Grenoble,
tantos aviones rubricando el cielo
en los que yo no iba, tantas voces
cuyo calor jamás
tocó mi corazón.
Sólo el tiempo, vacío,
sólo el tiempo, esta estepa
desesperada, sólo
ver los martes, los miércoles, los jueves,
ver cómo se suceden, implacables,
los tubos de Colgate.

De «Es cielo y es azul»

American Psycho

Leo las 50 primeras páinas de American Psyco. Pensaba que era un análisis-denuncia de la parte artificial del mundo yupi y me encuentro a un ejecutivo sádico que despedaza a sus víctimas con una taladradora. ¡Vaya bodrio inaguantable! Ni idea sobre qué puede llevar a alguien -en su sano juicio- a describir semejantes perversiones. No es simplemente una cuestión de violencia, es un problema de dignidad, de decoro, de sensibilidad. Si añadimos además la veta pornográfica de la novela, creo que es de las cosas más asquerosas que he hojeado en mi vida.

Muere Kross

Ha muerto Jaan Kross en Tallin con 87 años. Estaba considerado desde hace años como uno de los aspirantes al Premio Nobel de Literatura. Estuvo encarcelado durante varios años en Siberia durante el dominio soviético de los países bálticos.

Entre sus obras destacan El loco del Zar y La partida del profesor Martens. Esas dos novelas están publicadas en España en Anagrama. Léanlas. Las dos. Incluso cómprenlas. Son espléndidas: intensas, vibrantes, serias, iluminadoras. Las leí hace años y no he dejado de recomendarlas desde entonces a cualquiera mínimamente lector que me pregunta. Si ustedes están leyendo este blog, seguro que lo son: no se pierdan a Kross.