Coben


Coben
es más un autor de thriller comercial que de novela negra. Tiene cierta calidad y suele incluir en sus tramas algún elemento criminal. El personaje de su serie más conocida, Myron Bolitar, no es policía ni investigador privado, sino un abogado que se dedica a representar a estrellas como agente. Alta tensión es el décimo libro que le dedica. Es el primero que leo.

Está bien:
– Realismo sin morbo; perfil medio en cuanto a dureza de la historia y sin excesos innecesarios.
– Buenos secundarios, sobre todo el desquiciante Win.

Pegas:
– La historia es demasiado enrevesada para mi gusto, y no me refiero a que pasen muchas cosas, sino a que en algún momento falta claridad;

– No me gustan los chistecitos continuos (chulerías, comparaciones ingeniosas, frases de varios sentidos…), me distraen de la historia y me agotan; ya pillamos como es el personaje con dos o tres, no son necesarias trescientas.

Me ha costado terminarlo, no es malo, pero no me ha cogido, que es lo mínimo que se espera de la mayoría de estos libros.

La Plante

Aún hay gente que se anima a escribir novelas sobre asesinos en serie e investigaciones policiales. A mi me parece bien, porque ya saben que me gustan las novelas negras, pero siempre me asombra ver nuevos nombres en un campo tan trillado. Esta vez asistimos al nacimiento como investigadora de homicidios de la joven Anna Travis.

¿Añade algo La Plante a todo lo que se ha dicho ya? Creo que no y, sin embargo, me ha gustado la novela. Todo conocido: niño del que se abusa en la infancia, asesinatos múltiples, doble vida, relación personal con su perseguidor. Me ha parecido sin embargo que está muy bien contado como vive Travis todo el proceso, de modo realista y profundo. La Plante en general es contenida en los detalles desagradables, salvo en el estallido de la confesión final.

Bellow

Herzog es un libro muy singular. El judío narrador-protagonista ve naufragar su segundo matrimonio e intenta explicarse a sí mismo, quiere entender qué ha ocurrido. Empieza a escribir cartas compulsivamente a conocidos suyos y a personajes importantes vivos y muertos. Quiere reformar el mundo, la política, la economía, las relaciones entre hombres y mujeres, la ciencia.

Paralelamente, vamos conociendo su pasado y sus pasos tras la ruptura con su mujer. Es un profesor de universidad a un paso de la neurosis y a la vez sumamente lúcido y penetrante.

Un libro exigente y con toques de genialidad, en una nueva traducción de Galaxia Gutemberg. No me ha parecido necesario leerlo entero pero he apreciado una vez más la calidad de Bellow en su libro más atrevido y delirante (de los que he leído).

Ojo, gustará a pocos.