Voces de Porchia

PORCHIA_VocesAl releer las sentencias de Porchia que iba marcando en la lectura me han gustado más que cuando las señalé.

Me resultaba algo impostada y ajena su apuesta por la vida sencilla y solo un poco más aceptable su declarada defensa de la pobreza. Me molestaba el tono frecuente de escepticismo y se me hacían pesados los frecuentes trabalenguas que no tenía paciencia para releer.

Ahora veo mejor que hay cosas aprovechables, pasando por alto el tono de predicador laico y Diógenes sentencioso. Muchas veces hay sentido común y sabiduría, hallazgos verbales y sencillas y bellas paradojas:

• Si no levantas los ojos, creerás que eres el punto mas alto.
• Las alturas guían, pero en las alturas.
• A veces, de noche, enciendo una luz para no ver.
• Cuanto menos uno cree ser, más soporta. Y si cree ser nada, soporta todo.
• Cuando no se quiere lo imposible, no se quiere.
• Pueden en mí, más que todos los infinitos, mis tres o cuatro costumbres inocentes.
• El misterio te hizo grande: te hizo misterio.
• Quien ama sabiendo por qué ama, no ama.
• Quiero tu bondad, pero no sin una sonrisa en tus labios.
• Un corazón grande se llena con muy poco.

La chica inglesa. Daniel Silva

SILVA_Chica inglesa
Rusia, en el presente, quiere acceder a petróleo británico en el Mar del Norte y negocia que el gobierno del Reino Unido otorgue una apetitosa concesión a una empresa soviética. Al mismo tiempo, es secuestrada una joven promesa del partido británico en el poder. El Primer Ministro tiene interés particular en que sea rescatada y acude, extraoficialmente, a un legendario agente del servicio de inteligencia israelí.

Esta es la décimo octava novela del norteamericano Silva (1960) desde 1996, y la décimo tercera protagonizada por el súper agente Gabriel Allon.

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Diarios de viaje de Camus

CAMUS_DiariosEn abril de 1946 Camus viajó a Estados Unidos (Washington, NY,..) y en junio de 1949 a Sudamérica (sobre todo Brasil). En sus Diarios de estos dos periodos habla del mar, de las conferencias que impartió, de personas que conoce y de experiencias que vive, de sus lecturas del momento, de sus partidas de ping-pong o de Chamfort. El autor francés es un sufridor, un eterno insatisfecho. Al mismo tiempo es un pensador agudo que suele decir cosas inteligentes y un artista que sabe expresarse muy bien.

Estos breves Diarios, publicados en 1978, están en la línea de sus célebres Carnets.

Vale la pena leerle. Siempre que no se le haga mucho caso.