Relatos de Cartarescu

CARTARESCU_NostalgiaEste es el libro que lanzó a la fama a este rumano prestigioso. Cinco narraciones cortas con el mismo personaje-narrador.

Desde luego es original. Extraño aunque no difícil. Hay un fondo pesadillesco, onírico, de loca imaginación. El sueño como modelo compositivo, realidad y sueño en un mismo plano narrado. Un toque fantástico y de realismo mágico. Todo lleno de símbolos y percepciones sensoriales.

Pero no salgan corriendo, que las historias están bien. Tienen personalidad e impactan. La infancia como espacio mítico, recuerdos, referencias al hecho de escribir, a la necesidad de contar para comprender. Hay poca trama.

Me ha parecido un escritor interesante, nada aburrido y no difícil.

 

Bartol: Alamut

BARTOL_AlamutLa recomendación del propio editor me llevó a esta novela histórica, destacable aunque menos apasionante de lo que me esperaba.

Año 1092, Irán. Los musulmanes divididos en dos grandes grupos: suníes (capital Bagdag, apoyo de los turcos) y chiíes (capital El Cairo). A los segundos pertenecen los ismaelitas, comandados por el profeta Hassan Ibn Sabbath y atrincherados en la fortaleza de Alamut. La novela va sobre la formación (oración, enseñanzas, dominio de la voluntad y destrezas guerreras) de los fedayines, secta de los hashashins (de donde viene “asesinos”) soldados fanáticos al servicio del ismaelismo.

La narración es firme, muy de estilo cuento oriental, con una estructura de muñecas rusas, y se sigue la trayectoria de tres fedayines y del empleo que hace de ellos Hassan, el Viejo de la Montaña, para destruir a sus enemigos suníes. Una historia de fanatismo religioso y manipulación psicológica que se convierte realmente en un canto al escepticismo y al permisivismo moral. Todo resulta ingenioso y entretenido, quizás un poco largo.

Vásquez. El ruido de las cosas al caer

VASQUEZ_RuídoAntonio Yammara, profesor de derecho, conoce en unos billares a Ricardo Laverde. El segundo es asesinado en Bogotá en presencia del primero, que también resulta herido. Yammara se obsesiona con la figura de Laverde e investiga su pasado y por qué hayan podido matarlo.

El estilo de Vásquez es bueno, sin que tampoco tiremos cohetes. La realidad colombiana de miedo que retrata es familiar y el análisis no ofrece grandes novedades. La novela no está mal sin ser sobresaliente.