La segunda de Ramis: Las posesiones

2007. La narradora viaja a Mallorca preocupada por su padre, que empieza a tener comportamientos difíciles de explicar. Allí se reencuentra con un antiguo mentor y novio. Y, tercera línea argumental, se recuerdan unos sucesos de principios de los ochenta relativos al socio del abuelo de la narradora.

La novela radiografía un extendido vacío vital. Llámese poscinismo, posverdad, la falta de sentido y de propósito lleva a la superficialidad. La provisionalidad acaba en relaciones débiles y la ausencia de valores conduce a la corrupción y a la mentira.

En el libro todo esto es más descrito que analizado, no se llega al problema de fondo ni se insinúan soluciones. No es el papel de una novela, pero sí lo es emocionar y entretener y esta vez le falta a la autora la fuerza y tensión que logró en su primera novela. Ninguna de las tres líneas termina de interesarnos del todo y no hay asuntos ni enfoques nuevos en los temas abordados (familia, relaciones sentimentales, periodismo, escritura, poder, etc). En conjunto el libro es correcto pero poco destacable y su conclusión desalentadora: es mejor no indagar ni saber demasiado sobre los que queremos. APROBADO.

Prosas de Martínez Mesanza

Breves escritos sobre temas variados: poética, poesía, Dante, literatura, Samuel Johnson, arte, amor, guerra, Biblia. Poeta de primer nivel y gran lector (en lengua original, deteniéndose, sensibilidad para lo importante, herramientas para saber explicar lo que lee). Me ha recordado las Virutas de taller de Miguel D’Ors (que es más profesoral) y los Diarios de Jiménez Lozano (que es más teológico y menos poético). Para lectores muy cultos (yo me he sentido sobrepasado por todos lados). Me anoto Lucrecio, Cirlot, Spengler, Alain y Florenski. La lista es tan grande que qué más da unos cuantos más.

Muchos buenos lectores de digamos, novelas traducidas del inglés, podrían, utilizando el tiempo que dedicaron durante dos o tres años a la lectura de varias obras de 700 ó 1000 páginas, aprender lo suficiente de ese idioma para leerlo directamente. Sin intermediarios.

Personas muy inteligentes y muy cultas, que son capaces de admirar y descubrir la excelencia allá donde se encuentre, son incapaces de ver que lo que ellas mismas escriben son tonterías.

El zorro conoce muchas cosas y el erizo solo una, pero definitiva. Isaíah Berlín dice que son erizos Platón, Lucrecio, Dante, Pascal, Hegel, Dostoievski, Nietzsche, Ibsen y Proust. Zorros en cambio Heródoto, Aristóteles, Montaigne, Erasmo, Shakespeare, Molière, Goethe, Pushkin, Tolstoi, Balzac y Joyce.

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Simonetti. Madre, que estás en los cielos

A Julia Bartolini, la protagonista, de 77 años, le quedan meses de vida. Los aprovecha para redactar unas memorias en las que repasa la historia de sus padres, su propio matrimonio y la conflictiva relación que mantiene con sus cuatro hijos.

El autor (chileno, 1961) declara explícitamente en el prólogo su intención de criticar la visión de la familia que defiende la Iglesia Católica, en particular la defensa de modelos rígidos en cuanto al género.

Andrés, el hijo menor de Julia, es homosexual. Julia es presentada como una mujer tradicional, culta, ordenada y presa de las convenciones. Simonetti “salva” al personaje haciéndole aceptar por motivos sentimentales comportamientos contrarios a sus convicciones (la infidelidad de su padre, el matrimonio inadecuado de una de las hijas, la orientación sexual del hijo). El libro no es agresivo sino más bien equilibrado. Hay cosas positivas como la importancia del perdón y de la sinceridad.  APROBADO.