Almuzara. Catálogo de asombros

ALMUZARA_AsombrosGarcía Martín y García-Máiquez me llevan a Almuzara y a su Catálogo de asombros, casi un centenar de artículos divididos en tres bloques: literatura (y algo de pintura y cine), música y temas variados.

La escritura de Almuzara demuestra exigencia, en cada frase quiere darnos algo y se nota el aprecio por la palabra característico del poeta. Algunos párrafos tienen una densidad casi aforística. Con “exigencia” y “densidad” no quiero decir dificultad para el lector sino para el escritor. El receptor, al contrario, disfrutará con su pensamiento claro, compartirá más o menos sus sensibilidades y celebrará casi siempre sus brillantes inicios y ocurrentes juegos de palabras.

Para mi, la primera parte es la mejor. Borges, Cervantes, Chesterton, la inspiración, la pasión por la lectura, las cimas de la literatura.  La segunda es Venecia, Mozart, Vivaldi y la sublimación de la música, que también comparto, pero menos. La tercera es más irregular: la muerte y el suicidio, el ajedrez como metáfora imposible de la vida, recuerdos de maestros, Grecia y lo griego, etc.

Versos propios y ajenos por todas partes, complementando este ensayismo ligero y a la vez profundo que combina información y opiniones con gracia y oportunidad.

En general, una lectura muy grata y aprovechable.

Tartt. El jilguero

TARTT_JilgueroAl inicio de la novela conocemos a Theo Decker con 27 años en un hotel de Amsterdam. Desde ahí nos remontamos a sus trece años, cuando su madre murió en un atentado en una exposición y él salió ileso del museo neoyorquino con un anillo y un cuadro de Fabritius del S. XVII. La larguísima tercera novela de Tartt (Greenwood, Mississippi, 1963) cuenta la errancia de catorce años de Theo que le llevará hasta ese hotel.

Desde el thriller gótico-escolar que le dio la fama (El secreto, 1992), Tartt sólo había publicado otra novela (2003, Un juego de niños, en la que Harriet es una niña que trata de esclarecer la muerte de su hermano, que apareció ahorcado en el jardín familiar cuando ella era muy pequeña).

El jilguero llega a España con una gran campaña de marketing que destaca el ruido que hizo el libro el año pasado en Estados Unidos. Es una historia de iniciación, suspense, intriga y crítica social, en la que Theo pasa por todo (incluidas las drogas y la delincuencia) y donde flota vagamente la idea de que, pase lo que pase, el arte puede salvarnos de la inutilidad del esfuerzo por recuperar lo que nunca volverá.

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Drive. James Sallis

SALLIS_DriveYa les recomendé la película Drive. Ahora leo la novela que me ha gustado bastante menos. Es difícil de seguir incluso habiendo visto la película antes. Tiene mérito. Drive cobra por conducir y no quiere saber más, alquila su coche y su habilidad, sin preguntas. Pero se ve envuelto en las consecuencias de uno de los robos para el que es contratado, y por medio hay una historia de amor (en sentido amplio). En la novela hay gente entrado y saliendo, y no se sabe siempre quienes son ni qué hacen. El uso del tiempo en el relato no sólo no es lineal, que no es imprescindible, sino que tampoco es claro. La narración resulta excesivamente descuidada y coloquial, no sé si deliberadamente. Una mujer y su hijo; un cocinero y una tal Blanche; Drive con su brazo herido y tres muertos; la infancia de Drive, el presente, una venganza: ¿cuál es el orden de cada cosa, dónde ocurren?

Vean la película si les gustan los tipos duros y (por esta vez) prescindan del libro. Existe, y no voy a leer, El regreso de Drive.