Pagnol. Jean de Florette

aion���-x{ª zª@ä^a½Ñ?�xposureMode�ð¹Marcel Pagnol escribió unas memorias deliciosas en tres libritos, ágiles y fáciles de leer. Tiene también dos novelas ambientadas en la vida campesina provenzal agrupadas bajo el título El agua de las colinas. En España las publicó la colección Novelas y Cuentos, y están descatalogadas desde hace mucho. Por casualidad me he encontrado con la primera de ellas (Jean de Florette) y la he leído.

Las Quintas es un pueblecito de brutotes donde “nadie se ocupa de lo ajeno” y el agua es un bien preciadísimo. El viejo Papet y su sobrino harán lo imposible por hacerse con las tierras de Jean de Florette, quien desconoce la existencia en ellas de un precioso manantial. Astucia y paciencia contra trabajo y mala suerte.

Está bien, aunque es muy inferior a las memorias. Si algún día encuentro la segunda…

Olafsdottir o la dificultad de repetir éxito

Rosa cándida fue una refrescante sorpresa del 2011, a pesar de no contener ningún elemento especialmente original. Olafsdottir gustó a todo el mundo con esa encantadora y delicada historia de amor. Por eso se la esperaba, y por eso el trabajo que nos llega ahora es insuficiente, sin altura. No es malo, pero sí claramente inferior.

Una mujer recién divorciada emprende un viaje por Islandia acompañada del hijo pequeño de una amiga. Una vidente le anuncia amores (tres) y que uno de ellos será definitivo. Ella está empeñada en eludir el rol de la maternidad. Ni los personajes, ni la historia, ni el tono ni el mensaje están al nivel de los de Rosa candida. La mujer es una isla no es positiva, es vulgar, es lo de siempre, y ni siquiera entretiene.

Decepción.