Delplanque. Un gramo de odio

Delplanque
Como ven, llevo meses tomándome con calma mi afición a la novela negra. Ahora me ha llamado la atención el francés Delplanque, atraído por la promesa de encontrar «algo distinto».

Y ha estado bien. Su personaje es Jon Ayaramandi, 68 años, asesino profesional retirado en un pueblecito marítimo del sur de Francia. Parece que han asesinado al novio de una amiga y es arrastrado a tomar contacto de nuevo con un mundo que había dejado atrás.

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Tópicos literarios (5 de 6)

locus_amoenusELOGIO DE LA VIDA SENCILLA

Locus amoenus (“Lugar agradable”)
Deriva de Teócrito y de Virgilio y tuvo un gran desarrollo en nuestra poesía bucólica de la Edad de Oro. La descripción del paisaje tiene las mismas características: prados verdes, riachuelos cristalinos, pájaros cantando, árboles con deleitosa sombra. No importa la precisión geográfica, sólo que sea el marco ideal para el amor.

Beatus ille (“Dichoso aquel”)
Recoge las palabras iniciales de un poema de Horacio y es Fray Luis de León quien le dio mayor fuerza en su «Oda a la vida retirada». Consiste en enumerar el ideal de felicidad basado en la ausencia de pasiones -vanidad, avaricia, cargos…- y en vivir de acuerdo con la propia conciencia, retirado. Elogio de la vida campesina, rural, frente al ajetreo urbano y cortesano.

Kennedy. Tallo de hierro

Tallo_de_hierroOtro acierto más de la chistera inagotable de Libros del Asteroide (aunque este libro ya fue editado antes en España). Años de la gran depresión norteamericana en Albany. Francis Phelan es un vagabundo de 58 años, un desastre bebedor con muchos errores a cuesta, incluidas varias muertes que ha provocado. Fue deportista de nivel, abandonó a su familia, y ahora sólo se preocupa de qué hacer para resistir los siguientes veinte minutos.

El libro tiene un tono realista pero también alucinado, pues en su mente se aparecen los muertos que provocó y va recordando con ellos su vida. Hay también amistad, solidaridad y amor, y quizás aún no sea tarde para rehacer las cosas.

Los diálogos son muy buenos. Chispeantes, mordaces, llenos de vida y sinceridad (nadie tiene nada que perder), directos, descarados.

Una novela sobre el fracaso y la supervivencia, con violencia y promiscuidad y muerte, pero también con esperanza.

Una novela dura y en muchos sentidos destacable.