Usos correctos

Previamente a. Constituye error este difundido giro en frases como: «previamente a la firma del acuerdo, se discutirán los aspectos más importantes». Escríbase «antes de la firma del acuerdo…».

Proclive. Se aplica a la persona propensa a alguna cosa, especialmente a lo malo. En caso contrario, escríbase propicio, bien dispuesto, predispuesto, etcétera.

Proferir. Se profiere cuando se pronuncian, dicen o articulan palabras, pero no se usa para referirse al lenguaje escrito.

Propuesta. Se abusa de este sustantivo en sustitución de oferta, programa, proyecto, plan.

Volpi

No será la tierra, de Jorge Volpi, es un libro que lei en 2006. Esto es lo que se escribe hoy en sudamérica.

En busca de Klingsor mereció en 1999 el Premio Biblioteca Breve y situó a Volpi a la cabeza del llamado grupo del crack, formado por jóvenes escritores mejicanos. Se trataba de una novela ambiciosa, original e impactante que integraba investigación histórica e intriga y reunía sólidos personajes y estilo de calidad. El fin de la locura, en 2004, no estuvo a la altura de las expectativas. La trama no terminaba de sostenerse y el desquiciameiento sexual de algunos personajes resultaba grotesco y aburrido. Con No será la tierra cierra una especie de trilogía sombría del S. XX: es esta ocasión ha trabajado más pero el resultado vuelve a quedar por debajo.

Continuar leyendo «Volpi»

Libros necesarios

Un libro sólo debería ser escrito cuando fuera necesario. Lo que significa: cuando respondiera a una necesidad, consciente o no, del lector. Cuando el autor sintiera la necesidad de mostrar al público un camino nuevo, de proporcionarle la solución de un problema o de ofrecerle una visión en profundidad de algún aspecto de la realidad, en sustitución de otra, compartida por muchos, banal y falsa; cuando el escritor advirtiera, en fin, que había alcanzado un nivel más alto en su evolución interior y cuando considerara que tenía algo inédito que decir.
Los libros innecesarios -y son legión- sólo sirven para descorazonar a los lectores, para trivializar el acto de la lectura, y su multiplicación en nuestros días sólo puede deberse a la necesidad comercial de las editoriales de producir máximamente.

Leopoldo Azancot.