Dama de Porto Pim y Poemas dogmáticos

• A Dama de Porto Pim, lo primero de Tabucchi, llego a través de Vila-Matas. Todo lo que había leído antes de él me había gustado (Pereira y Damasceno) y he aceptado con ganas esta recomendación. Y está muy bien. Es inclasificable y desgraciadamente breve. Las Azores, balleneros y ballenas (“más que animales parecen metáforas”), historias trágicas de amor y poetas suicidas. Libro de viajes, extractos de otros libros, breves narraciones. Estilo pausado y elegante, clásico, frases artísticas y con peso. Muy recomendable (aunque raro). BIEN (ALTO).

• Recomiendo mucho los Poemas dogmáticos de Ibáñez Langlois (I, 1971 y II, 1995). He releído ahora los contenidos en Oficio (recopilación de 2006 de su obra poética completa). Palabras, Sacerdos, Salmos u Oficio son ejemplos inolvidables de lo que puede hacer la poesía aplicada a temas sagrados. NOTABLE.

Baricco, Homero, Aub y Borges

• Con Baricco es la tercera vez que me acerco a Homero lateralmente. Antes estuvieron McCullough y Sutcliff. Está bien porque la historia es tan buena que da igual cómo te la cuenten. Esta es una versión preparada para ser leída del tirón en un teatro. Se omiten las referencias a los dioses (Baricco piensa que la gente moderna no las va a entender) y se añade la historia del caballo de madera, no incluida en la Ilíada original.  BIEN.

• Los Crímenes ejemplares de Aub son una curiosidad, una recopilación de modos y motivos por los que se puede llegar a matar a alguien. Se hace repetitivo. BIEN.

• Y he seguido con Borges, los relatos de El informe Brodie, las poesías de Elogio de la sombra, y su recopilación primera con Bioy de relatos policiales. Todo lo suyo, muy bueno, la recopilación, irregular, habida cuenta que a ellos les interesa sobre todo el enigma y lo sobrenatural, y mi estilo de policial va por otro lado. NOTABLE y BIEN (la recopilación).

Conferencias de Salter sobre el arte de escribir

Salter pronunció tres conferencias en la Universidad de Virginia en 2014. Tenía más de ochenta años y le faltaba poco para morir. Son breves y muy buenas. La flaubertiana importancia del estilo, del detalle; la libertad del artista, la división de escritores entre ingenuos (espontáneos) y sentimentales (trabajadores); voz y estilo del escritor; el afán de escribir; trama e historia. Todo con enorme claridad. Recomienda vivamente a Isaac Bábel. Hago también el propósito de leer lo poco suyo (de Salter) que me falta.

Suscribo esto que dice:

Nunca he llegado a tener afinidad ni a sentirme realmente cómodo con personas que no leen o que nunca han leído. Para mí es un requisito esencial. De lo contrario echo en falta algo, amplitud de miras, noción de la historia, una sintonía compartida. Los libros son contraseñas. El cine es demasiado simple.