Lecturas y picoteos, 5 de 7

FELIPEY sigo intentándolo con la poesía. Pacientemente. Voy a Botas y leo Historia antigua. García Martín dice de él que “los milagros no se pueden explicar”. No me opongo, respetuosamente, pero no tengo ni idea acerca de qué está hablando (García Martín). Amor, muerte, Dios, Roma, derecho, Borges, humor, coloquialismo.

De la Antología rota (Felipe) sólo me gustan los Versos y oraciones del caminante, su “viejo discurso” (sencillo, claro, con fuerza). Su “nueva canción” es oscura, política y llena de odio. Difícil de entender para mi.

De un indiscutible como Sánchez Rosillo hojeo Maneras de estar solo. Me dice muy poco. Puntos suspensivos (Quintana) me ha gustado más, por el humor y la cercanía al aforismo.

Lecturas y picoteos, 4 de 7

NoticiasNada especialmente bueno en mis últimos intentos con narrativa en castellano. Noticias felices en aviones de papel (Marsé) no está a la altura de sus mejores libros. Todo esto pasará (Tusquets) es breve e intensa y con buen estilo, salvo que es imposible creerse un personaje femenino para quien acostarse con alguien es equiparable a rascarse la nariz. El señor de Bembibre (Gil y Carrasco), en audiolibro, me ha parecido inferior al recuerdo que tenía de ella. Escribo cien veces: sólo hay que reincidir con las cosas MUY buenas.

La sueñera (Shua), microrrelatos, tiene 250 piezas de las que me habrán gustado unas 10. Paris-Austerlitz (Chirbes) es endeble, y no entiendo las alabanzas que ha recibido. No hay mucho más que la relación enfermiza y obsesionante entre dos hombres. El Sistema (Menéndez Salmón) me confirma en mi opinión sobre este autor. No es para mí. Una novela difícil y rara.

Lecturas y picoteos, 3 de 7

ruano
En articulismo y reportajes no he acertado mucho últimamente. De Viaje a la aldea del crimen (Sénder) esperaba otra cosa. Me ha cansado desde la mitad. 300 prosas (González Ruano, en la foto) es brillante, sorprendente y poético, lástima que casi nunca me interesara demasiado aquello sobre lo que escribe. Un estilista. Señoras y señores (Marsé) me ha defraudado: es innecesariamente hiriente y ridiculizador, excelentes descripciones pero muy mala leche. Esta reedición reciente de Alfabia es sólo una selección. Donde se guardan los libros (Marchamalo) reúne reportajes sobre bibliotecas personales de una veintena de escritores. Agradable aunque algo tópico y colegial.