Descubriendo a Ammaniti

Dije algo de este libro unas entradas más atrás. Ahora les dejo la reseña que preparé.

Como Dios manda
Niccolò Ammaniti
Ed. Mondadori. Barcelona, 2007.

A Rino le abandonó su mujer y vive con su hijo Cristiano en el suburbio de un pueblo italiano. Cristiano adora a su padre, un borrachín con tatuajes y trabajos temporales que debe convencer a un asistente social cada quince días para que no disuelva el naufragio que es su hogar. La vida no es fácil para ellos pero están juntos y se sostienen, de un modo rudo pero leal. Rino funciona con cuatro principios: lealtad con los amigos, no blasfemar, respetar y ser respetado, sobrevivir. Cristiano tiene problemas en el colegio y se abre paso en sus primeros escarceos sentimentales con chicas y peleas con chicos.

Rino planea asaltar un cajero automático, única forma que ve de dar un giro a su vida. Sus dos compinches son otro perdedor abandonado por su mujer y una especie de “tonto del pueblo” que sufre cierta minusvalía física y mental, apodado Cuatro Quesos. La noche del golpe se produce en el pueblo la violación y asesinato de una compañera de clase de Cristiano. A partir de ahí cambiará la vida de todos los protagonistas de esta historia.

Los aspectos positivos de la novela (solidaridad, sentido de familia, compasión, lealtad) se mezclan con un clima de degradación moral (drogas, sexo y pornografía, adulterios, robo, asesinato, etc). Ammaniti logra retratar de modo realista y fresco, con diálogos y acción muy ágiles, unos personajes atractivos en un sentido, pero en la escala más baja de recursos éticos. El asunto sólo puede terminar mal y el destino de la mayoría de ellos es doloroso. Todos son capaces en algún momento de cosas buenas pero se ven superados por la pobreza, las pasiones, la sociedad de consumo o la frivolidad. Pueden criticar la vaciedad de la TV, mostrarse en contra de aborto o de nombrar a Dios en vano, a la vez que decoran su cuarto con esvásticas, despotrican de los emigrantes, se fuman un porro o ven una película porno. Abundan las palabras soeces y las descripciones de actividad sexual.

Ammaniti (Roma, 1966) ofrece una cruda lección de la dura escuela de la vida y gana con ella el Strega de 2007, el premio literario italiano de más prestigio. La visión de conjunto es pesimista y poco equilibrada, de un determinismo simplón: ni siquiera un marco social, moral y psicológico bajo justifica el “camino único” al que parecen abocados estos personajes.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Deja un comentario