La segunda y más famosa, El tiempo y los Conway (1937), nos muestra a una familia de madre e hijos en el cumpleaños de la hija Kay, actos I y III. La ocurrencia de Priestley: el acto II nos muestra en que han parado los personajes 20 años más tarde. La Kay del acto III es de algún modo consciente de lo que sucederá en el futuro. Los diálogos son buenos y la mayoría de los personajes tristes.
Mes: marzo 2012
Diario de invierno
Poco atractiva la oferta de la revista del Círculo de este bimestre. He terminado pidiendo Diario de invierno, de Auster (pág. 23) a pesar de tenerlo ya en epub y de preferir las ediciones de Anagrama a las del Círculo.
Por si no les atrae la propuesta, están siempre los clásicos, como La Celestina (pág. 18), edición de la RAE, o ese librillo delicioso de iniciación que es Mi planta de naranja lima, de Vasconcelos, pág. 27.
Priestley y el tiempo (1 de 3)

El dramaturgo inglés escribió tres piezas de teatro sobre el tiempo, quizás sus obras más conocidas.
En la primera, Esquina peligrosa (1932) se cuenta una historia a partir de un desencadenante. La ocurrencia de Priestley: qué hubiera podido pasar sin la acción de ese desencadenante.
La historia en sí no está mal. Hay unas relaciones oficiales o reales, de sangre, amistad o matrimonio, y hay un mapa de afectos ocultos, subterráneo pero no menos real, que se va desvelando poco a poco. Un acertijo de salón del tipo “quien está enamorado de quien”, con secretos y revelaciones de por medio.