
Treinta y cuatro años median entre esta cuarta novela y la anterior, en medio dos libros de relatos y uno de memorias. Aunque en España casi acabamos de llegar a él, la escueta producción de Salter (New York, 1925) es prestigiosa al completo.
Todo lo que hay cuenta la historia del editor neoyorquino Phillip Bowman, nacido en 1925, a quien seguiremos unas décadas a partir del final de la segunda guerra mundial. En este periodo Salter se moverá a su antojo arriba y abajo en el tiempo y también a derecha e izquierda, incluyendo numerosas historias de personajes que de algún modo se relacionan con el protagonista. A Bowman le gusta su trabajo, no es mala persona y se afana por lograr sus objetivos. De una forma u otra, no termina de encontrar su centro, en buena parte por el desarrollo de las sucesivas relaciones sentimentales en las que se embarca.

