Manfredi reescribe a Jenofonte

En el año 401 a.d.C. Ciro el Joven reúne un ejército de cien mil asiáticos para destronar al Gran Rey persa, su hermano Artajerjes II. Sabe que su gran baza es contar con fuerzas griegas en sus filas y recluta una fuerza extra de diez mil mercenarios. Esparta acaba de vencer a Atenas en la Guerra del Peloponeso, con el apoyo de Artajerjes, y no puede formar parte de ese contingente, al menos visiblemente. Ciro es derrotado en Cunaxa y eliminado, su ejército disuelto y el contingente griego –que no había sido derrotado en lo que les correspondía- se encuentra sin misión a las puertas de Babilonia. Jenofonte, un culto ateniense desterrado, contará la vuelta a Grecia de esos mercenarios en su célebre Anábasis, y esta historia es la que novela ahora Manfredi.

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El escritor sólo se debe a su arte

¿Existe alguna fórmula para ser un buen novelista?
W. F.: Un noventa y nueve por ciento de talento… un noventa y nueve por ciento de disciplina… y un noventa y nueve por ciento de trabajo. Nunca debe sentirse satisfecho con lo que hace. Nunca es tan bueno como puede serlo. Sueña siempre y apunta más alto de lo que sabes que puedes hacer. No te limites a ser mejor que tus contemporáneos o tus predecesores. Intenta ser mejor que tú mismo. El artista es una criatura movida por los demonios. No sabe por qué lo eligen y suele estar demasiado ocupado para preguntárselo. Es completamente amoral en el sentido de que roba, toma prestado o pide de todos y de cualquiera para conseguir hacer su trabajo.

¿Quiere decir que un escritor tendría que ser completamente despiadado?
W. F.: La única responsabilidad del escritor es con su arte. Si es bueno será completamente despiadado. Tiene un sueño. Le angustia tanto que debe librarse de él. Y no logrará la paz hasta entonces. Hay que desecharlo todo: el honor, el orgullo, la decencia, la seguridad, la felicidad, todo, para conseguir escribir el libro. Si un escritor tiene que robar a su madre, no dudará en hacerlo; la «Oda a una urna griega» bien vale unas cuantas viejecitas.

Entrevista a William Faulkner en Paris Review, 1956.

Felicidades a Marsé

Me alegra que hayan dado el Cervantes a Marsé. Si quieren saber por qué tendrán que pinchar en esta entradaantigua del blog.

Últimas tardes con Teresa (Seix Barral, 1966, Premio Biblioteca Breve) es una novela sobresaliente. El embrujo de Shanghai (Plaza y Janés, 1993, Premio de la Crítica) y Rabos de lagartija (Areté, 2000, Premio de la Crítica y Premio Nacional de Narrativa) están bastante bien.

Más información sobre Marsé. Su página oficial.

Más información sobre el Premio Cervantes.