Leer para oir

Nueva historia de la música, Comellas.

Me ha parecido un libro inmenso, o quizás el adjetivo es más aplicable al tema del que se habla y a su relato sólo por contagio. Da igual. La música es para oirla, y leer sobre ella sólo tiene sentido como acto que facilita y empuja a oirla mejor. Comellas es el último humanista vivo, un sabio que sabe de historia, de astronomía o de orquestas con rigor y entusiasmo idénticos. Le conozco en persona y le admiro.

Este libro por supuesto deben leerlo. Tiene publicada otra versión más breve, no sé si anterior o posterior, que seguro que estará igual de bien.

En la parte más técnica no le he podido seguir mucho, pero he podido hacerme una buena idea de lo central de cada periodo. El libro es bastante equilibrado en general, aunque se nota cuando un compositor le gusta especialmente.

Enamoramientos


Primera novela de Marías desde su larga trilogía, ya comentada en este blog.

Leopoldo ama a María, María a Javier, Javier a Luisa y Luisa a Miguel Desvern, su marido, que es asesinado a tiros por un guardacoche. Todo se reduce a ver si Javier consigue hacerse con Luisa y si tuvo algo que ver con la muerte de Desvern, aparentemente casual.

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La cena. Koch

Dos hermanos y sus mujeres se citan a cenar en un restaurante de lujo de Amsterdam. Paul, el narrador, fue profesor de historia en un colegio. Serge aspira al cargo de primer ministro en Holanda.

Primera impresión: una novela de humor.
Y de las buenas. Paul es un tipo suficiente, irónico y ácido, pero es inteligente, descarado y dice verdades como puños. Arrasa con todo: las chorradas del restaurante (el meñique del maître, los precios, los tamaños de los platos,…), las opiniones de su hermano, su propia familia, el esnobismo, las opiniones de moda, el racismo, los homosexuales, la violencia, aparentar, criticar, la adopción, la pena de muerte. Especialmente conseguidos los finales de los capítulos, llenos de divertidos contrastes. Paul deja volar su imaginación con bastante gracia una y otra vez. Exageraciones y una brutal sinceridad.

Segunda constatación: el drama se avecina.
Antes de la mitad la cosa se va poniendo seria. Ya se sabe que los hijos de Paul y Serge se han visto implicados en un caso serio de violencia. Y ahora conocemos el pasado de Paul, que no voy a desvelar. Se acabaron las bromitas.

La bomba final.
La cena es uno de los libros más terribles que he leído en el último año. Es ácida, provocadora y lo que ocurre socava los principios elementales de la convivencia. Lo que ocurre no se puede justificar por la enfermedad (Paul) ni por la fuerza de la sangre (Claire, su mujer).

Están advertidos.