Bellow

Herzog es un libro muy singular. El judío narrador-protagonista ve naufragar su segundo matrimonio e intenta explicarse a sí mismo, quiere entender qué ha ocurrido. Empieza a escribir cartas compulsivamente a conocidos suyos y a personajes importantes vivos y muertos. Quiere reformar el mundo, la política, la economía, las relaciones entre hombres y mujeres, la ciencia.

Paralelamente, vamos conociendo su pasado y sus pasos tras la ruptura con su mujer. Es un profesor de universidad a un paso de la neurosis y a la vez sumamente lúcido y penetrante.

Un libro exigente y con toques de genialidad, en una nueva traducción de Galaxia Gutemberg. No me ha parecido necesario leerlo entero pero he apreciado una vez más la calidad de Bellow en su libro más atrevido y delirante (de los que he leído).

Ojo, gustará a pocos.

Malet

Después de Calle de la Estación, 120 y Niebla en el puente de Tolbiac, Libros del Asteroide publica una novela inédita en castellano del escritor francés Léo Malet, protagonizada por su famoso detective Nestor Burma. Publicada en 1955, Ratas de Montsouris forma parte de la serie Les Nouveaux Mystères de Paris situada cada una de ellas en un distrito de esa ciudad. Esta aventura transcurre en el Distrito del Observatorio parisino, el XIVe arrondissement.

Burma – ex anarquista, descarado y socarrón- se encuentra con un ex presidiario, al que había conocido durante la guerra, que le ofrece la oportunidad de hacerse rico, pero su misterioso asesinato trunca el plan. Burma inicia una investigación para esclarecer su muerte y entra en contacto con coleccionistas de arte, magistrados, locos poetas surrealistas y un París fascinante y poco conocido; sus pesquisas lo ponen tras la pista de una banda de atracadores y de un botín escondido desde el final de la guerra. Una narración fresca, entretenida e imaginativa.

Barroca pero breve. Después de dos episodios, no me engancha la figura de Burma, a medio camino entre el detective duro y el Poirot sabelotodo.

Olor a hierba seca

Ha salido el segundo volumen de las memorias de Alejandro Llano, pensador español de prestigio, y me he animado con el primero. Le conozco personalmente y es brillante y divertido, con una personalidad francamente atractiva, pero mi experiencia con sus textos no era buena (por mi culpa) y dejé pasar el primer libro.

Me ha parecido más fresca y natural en la primera parte, en la que se centra en su familia, su juventud y primeros pasos profesionales. Desde ahí, ya se me ha hecho un poco largo. Liberal, peleón, optimista, lector empedernido, apasionado de la investigación y de la enseñanza. Se le ve consciente de sus talentos pero a la vez sencillo y en guardia contra la pedantería.

Consigue dejar claro a todo lo que se opone (que es bastante) sin atacar a nadie. Expone con claridad sus convicciones cristianas y muestra con contundencia la pacífica relación de éstas con la razón.