Marilyn

Inestable, desbordante, imprevisible, mentirosa, impuntual, promiscua, intrigante, sensible, simpática, insegura, intuitiva, pastillera, frágil, nerviosa, infantil, depresiva, narcisista, insomne, desquiciante, maravillosa, inaguantable, infeliz, hueca, escandalosa, ingenua, dulce, provocativa, fotogénica.

Mítica y bellísima Marilyn.

Ha inspirado miles de páginas, entre ellas las de Javier Cuesta (Edimat libros, 2005; típica colección de kiosko de mujeres de la historia, o algo así).

 

Inger Wolf

Me atraen las novelas negras donde el malo es incontrolable, donde sus actos son impredecibles por sus persecutores (y por el lector) porque no sigue sólo la lógica de la propia conveniencia, placer o venganza, sino una fuerza inasible que proviene de la locura.

Esto ocurre en la primera novela de Inger Wolf. Primero parece un caso corriente de violencia sexual contra una joven, luego aparecen connotaciones rituales, la cosa se complica con un posible móvil de robo de un descubrimiento farmacéutico, y al final todo salta por los aires. Lo que decíamos. La locura.

Están muy bien los dos polis, el impenetrable croata Trokic y la informática Lisa Kornelius.

Comienzo prometedor: buenos malos, buenos buenos, buena historia. Hay que apuntarse el nombre de esta danesa.

(Por cierto, otro «Wolf» más para confundirse).

Contar bien una historia

De todas las cuestiones de las que se ocupa la narratología, el concepto de HISTORIA (con todos sus matices de fábula, narración, trama, intriga, tema, etc) es de los que más me interesan, junto con el punto de vista. Para mi es determinante, al examinar un libro, que me guste lo que me están contando, que me interesen los personajes, que me crea todo (literariamente hablando). Luego está que me parezca mejor o no cómo ha focalizado el escritor, o el tratamiento de espacio y tiempo que haya elegido, etc.

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