Berr

¿Habrá muchas personas que hayan sido conscientes a los 22 años de que podían perder de golpe todas las posibilidades que sentían en ellas —y no experimento la menor timidez al decir que yo dentro de mí las noto inmensas, que las considero como un don que he recibido, y no como una propiedad—, de que podrían arrebatarles todo y no rebelarse?

Hélène Berr es una joven y bella parisina que estudia literatura en la Sorbona, sensible e inteligente, de una familia acomodada. LLevaba una vida feliz y llena de proyectos, de amigos, de libros, de música, hasta que llegaron los nazis. Era judía.

Dos años antes de su asesinato empezó a escribir un diario, que ha sido hecho público por su familia el año pasado.

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Julia Leigh

He leído este breve e intenso libro por casualidad y me ha gustado mucho. Parece que su primer libro fue bastante sonado entre la crítica. El libro es desasosegante y misterioso, se sugiere mucho más de lo que se cuenta y te mantiene permanentemente en tensión, esperando qué va a suceder. No es un libro de acción.Una mujer abandona a su marido en Australia y vuelve a Francia, al castillo familiar, con sus dos hijos. Su hermano acaba de perder a su primera hija en el parto.

Poco más. Todo intensamente contado. Merece la pena, e intentaré buscar su primer libro, El cazador. A veces aciertas descubriendo un autor del que no tenías ni idea.

El ojo, de Nabokov

Sólo un fanático de Nabokov puede disfrutar con El ojo, una de sus primeras narraciones cortas. Desde luego se lee con gusto, como todo lo suyo (la elegancia, el detalle, los apuntes psicológicos originales, el juego,…) pero la historia no tiene pies ni cabeza, ni principio ni final ni atractivo. Rara, confusa y ni siquiera inquietante.

Lean La verdadera vida de Sebastian Nigth, o Habla, memoria, o La defensa, u Opiniones contundentes. O muchos de sus relatos. No la floja y desagradable Lolita ni la turbia Ada o el ardor.